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La Zamora olvidada reclama su futuro

Los habitantes del medio rural de toda la provincia se suman a la protesta de la España vaciada

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J. L. Leal / ICAL Los alumnos del Instituto IES Aliste, de Alcañices (Zamora), su unen al paro de cinco minutos convocado por la Coordinadora de la España Vaciada en las plazas y centros de trabajo de Castilla y León

 

El entorno rural de la provincia de Zamora se hizo oír de forma estentórea, con la ayuda de las campanas de muchas localidades, en pos de defender su presente y de asegurar un futuro que se torna incierto a marchas forzadas por el proceso de despoblación y la espiral de pérdida de oportunidades, incluido el éxodo de jóvenes.

La respuesta a la convocatoria general para reivindicar oportunidades que revitalicen el mundo rural fue secundada por los ayuntamientos de la provincia de Zamora, a cuyas puertas se congregaron muchos habitantes de una tierra que lucha por no dar sus últimos estertores, ante la amenaza de una progresiva tendencia a la inanición.

Iglesias de toda la provincia, con especial presencia de las de las comarcas de Aliste y Sayago, hicieron repicar la campana grande, la mediana, la pequeña y hasta la “fundía”, si las tenían, para recordar que el mundo rural está “presente y activo”.

La duda radicaba en si el toque sería de almas, de ángel, a nublo o a muerto, aunque, como indicó a Ical un avezado campanero retirado que prefirió mantener su anonimato, “lo mejor sería el toque de arrebato”, reservado en exclusiva para la campana de mayores dimensiones y lo suficientemente insistente como para llamar la atención de todos los habitantes de la zona, alarmados por un suceso como un incendio.

En este caso, el suceso es la alarma que genera la “tendencia a la baja” del entorno rural, no solo por población, sino por opciones para desarrollar un proyecto de vida, en un malévolo círculo vicioso que amenaza con convertir gran parte de España y, en especial, en comunidades autónomas como Castilla y León, en una zona fantasmagórica. “Si le añadimos los efectos del cambio climático y de cómo nos estamos cargando el Planeta, ya tienes el desastre total: una tierra sin nadie y en proceso de desertización”, señaló Ángela, una estudiante universitaria, que se sumó a la convocatoria en la capital zamorana.

En Alcañices, estandarte de Aliste y marcada por ser una de las localidades más relevantes en la historia del oeste de la Península Ibérica, los estudiantes del Instituto de Educación Secundaria, desde primero de la ESO hasta segundo de Bachillerato, y algunos profesores salieron a mediodía a expresar su protesta, “siempre en clave de esperanza”, según recalca a Ical el párroco de San Juan del Rebollar, Teo Nieto.

Este cura, muy conocido por la ardua actividad que desarrolla para defender el medio rural, es portavoz y uno de los creadores de la Coordinadora Rural y miembro del equipo de Pastoral Rural Misionera. Se encarga de San Juan del Rebollar, Rábano, Rivas, Tola, El Poyo, San Vitero, San Cristóbal, Sejas de Aliste, Grisuela, Rabanales, Lober, Tolilla, Mellanes, Ufones y Matellanes y no es el sacerdote de la provincia de Zamora con más pueblo a su cargo. En todos ellos, anunció el repique de campanas e invitó a sus compañeros a seguir esa estela.

El Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos y la Asociación de Alumnos del IES Aliste organizaron una iniciativa que tuvo réplicas por toda la Comunidad autónoma, reforzada por la presencia de habitantes del medio rural a las puertas de todos los ayuntamientos.

“Pedimos un pacto de Estado contra la despoblación, un lenguaje común, y que ese pacto de Estado esté financiado al estilo de la reunificación alemana, cuando se dedicó el siete por ciento del Presupuesto para el equilibrio territorial”, indicó Nieto, validando la propuesta de la Federación Española de Municipios y Provincias. “Hace falta, como es lógico, una dotación económica importante para solucionar este problema de un modo eficaz y lo antes posible”, añadió.

 

Doble vertiente

En el fondo, las concentraciones ciudadanas, que incluyen a las generaciones que se harán cargo de conformar las sociedades del futuro, son “signos pequeños” que presentan una “doble vertiente”, tanto desde la óptica interna como desde la externa. “Por un lado, la vertiente de levantar la mano hacia fuera y que se den cuenta de que estamos aquí y, por otro, la vertiente de que la gente del pueblo sea consciente de que puede hacer pequeñas cosas en defensa de su tierra”, explicó. “Toda acción social debe presentar esa doble vertiente y servir para transformar las cosas y para transformar nuestro propio pensamiento y nuestra propia actitud”, rubricó.

En este contexto, el portavoz de la Coordinadora Rural apostó por “desactivar la indefensión aprendida” e interiorizada desde hace décadas, que ha ampliado progresivamente la brecha entre el mundo urbano y el rural hasta desencadenar un proceso aparentemente sin retorno o, cuando menos, de solución muy compleja.

 

Administraciones

En la capital zamorana, el Ayuntamiento secundó la concentración por la España vaciada, convocada a mediodía en la Plaza Mayor, para concienciar a la ciudadanía sobre el problema y pedir la igualdad de condiciones de todos los pueblos y ciudades. “Los problemas del reto demográfico son evidentes. Esto es un acto simbólico y todos sabemos cuáles son los problemas. El 80 pro ciento de los pequeños ayuntamientos se están despoblando y esto hay que abordarlo desde todas las administraciones, especialmente la del Estado”, señaló el alcalde de Zamora, Francisco Guarido. “El Estado tiene la responsabilidad de redistribuir la economía y la población y de hacer un país más equilibrado, como Francia, Italia o Alemania”, añadió.

En este sentido, Guarido Viñuela recordó que una economía sostenible “debe tener en cuenta la totalidad del territorio”, ya que el problema “muy especifico” de la despoblación se detecta en la mayoría de las zonas, a la par que se produce una “gran concentración” de población en núcleos determinados. “Estamos de acuerdo con las reivindicaciones de la Plataforma de la España vaciada y también entendemos la postura de Viriatos. Hay zonas muy específicas que sufren mucho más, como es la zona occidental de la región, con límite en la raya de Portugal, de Zamora, León y Salamanca”, aclaró.

Por su parte, la Asociación Viriatos, que abanderó parte de las protestas desde su formación como plataforma, hace más de un año, rechazó la convocatoria de hoy con un comunicado dirigido a los medios de comunicación bajo el epígrafe “¿Por quién doblan las campanas?”, rubricado por la sentencia: “El negocio de la despoblación y los intereses políticos. Viriatos Zamora se desmarca de la deriva política y económica de la España vaciada”.

De esta forma, la Asociación achacó al “codiciado tercio de los escaños del Congreso” el “repentino” interés de los políticos por el mundo rural y sus problemas. “Seguramente, volveremos a ver el bochornoso espectáculo de promesas y propuestas a cuenta de los maltrechos Presupuestos del Estado. Cada cual tratará de recoger con cantos de sirena las mareas nacidas de este hartazgo”, aseguraron sus responsables. “La pregunta que nos hemos de hacer es ¿por qué y por quién doblan las campanas este viernes día 4 de octubre? Y después de los cinco minutos de silencio ¿qué más haremos? ¿Dónde están las propuestas?”, cuestionaron.

La Diputación de Zamora también respondió a la convocatoria con una concentración en la plaza de Viriato, frente al Palacio de la Encarnación, tras el acuerdo unánime adoptado por los grupos políticos con representación en la Institución provincial. “Se trata de un gesto simbólico. Hay que trabajar desde las administraciones, atraer el talento joven que se nos ha ido. Y hay que hacerlo con propuestas, trabajo, ilusión y ganas. Todas las administraciones debemos trabajar unidas en este reto complicado”, expuso el presidente de la Diputación, Francisco José Requejo.

“No nos gustan las definiciones de la España vaciada porque creemos que estamos en una España poco poblada pero debemos seguir trabajando para frenar esa despoblación”, putualizó el vicepresidente primero de la Diputación, José María Barrios. “No nos vienen bien ejemplos como el que da el Gobierno de la nación, que dice a las comunidades autónomas que no hay dinero para los servicios esenciales, mientras dicen en los mítines que van a desbloquear no sé cuántos miles de millones para las comunidades autónomas”, criticó.

El Ayuntamiento de Benavente, el segundo municipio más poblado de la provincia, hizo también el paro de cinco minutos para reivindicar que las zonas rurales “reciban los mismos servicios” de comunicación, educativos, sanitarios, sociales y de infraestructuras. “Con esta propuesta, se exigen actuaciones urgentes y decididas a las autoridades y administraciones europeas y nacionales que favorezcan el reequilibrio del territorio y que ofrezcan opciones de futuro para invertir el proceso de despoblación”, anotaron fuentes del Consistorio benaventano.

Entretanto, el ciudadano de a pie participó de forma desigual en una convocatoria que “no convence”, según coincidieron dos jubilados consultados por Ical. “Esto va a ser otra gaita para que parezca que quieren hacer algo. Si quisieran solucionar la despoblación de verdad, ya lo habrían hecho hace muchos años”, reprochó uno de ellos.

Los toques de campana terminaron por hoy pero el mundo rural se mantiene atento y en vilo, con la certeza de que el único repique que no se puede permitir es la retreta.

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