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Al Cúa pongo por testigo

El berciano José Yebra recopila en ‘Cacabelos Stories’ más de 40 relatos escritos a los largo de los últimos 25 años en los que los escenarios de su pueblo natal funcionan como hilo conductor

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Hace tiempo que en la cabeza del escritor berciano José Yebra rondaba la idea de recopilar los numerosos relatos escritos a lo largo de los últimos 25 años, alguno de ellos ya publicados, que tienen como escenario a su pueblo natal. ‘Cacabelos Stories’ viene a cumplir ese objetivo, con 42 relatos ambientados en la villa del Cúa, que mezclan las experiencias propias del autor con la ficción más salvaje surgida de su imaginación desbocada. Un homenaje a las raíces, a las interminables tardes de verano y a las noches cargadas de humo y alcohol que arranca con una potente declaración de intenciones: “Fuck nostalgia, joder!”.

El recorrido por estos 25 años de historias tiene su inicio en una de las primera vendimias de las que Yebra tiene recuerdo, cuando extravió una medallita dedicada a la Virgen de la Quinta Angustia, patrona de Cacabelos, “con su correspondiente cadena, todo en oro de 18 kilates”. La cultura del vino, tan presente en la villa del Cúa, también sirve al autor para rescatar uno de los aportes que Cacabelos hace al mundo de las rondas y el tapeo: el ‘dorito’, un corto o vaso pequeño de refresco de cola cuyo nombre recuerda a Heliodoro Ordás, fundador de la asociación de alcohólicos rehabilitados Beda.

La traumática pérdida de Simón, su “primer mejor amigo”, atropellado mientras ambos jugaban en la calle supuso uno de sus primeros contactos con la muerte y aparece como un canto a la inocencia perdida. No es el único relato dedicado a los ausentes dentro del bloque de 22 historias que abre el libro, todas ellas con tintes autobiográficos y que recorren escenarios hoy ya desaparecidos, como el cine Litán o las antiguas bodegas Vázquez, así como otros aún presentes en el paisaje urbano de Cacabelos, como la cooperativa o la centenaria bodega El Niño, donde una bandera blanca marca cada año desde hace más de un siglo la llegada del vino de cosecha propia.

Para estos relatos de contenido más personal, narrados en primera persona, Yebra decidió cambiar el nombre inventado que habitualmente asigna a sus personajes por los nombres reales de los protagonistas para dejar constancia de unas experiencias ordenadas cronológicamente que ayudaron a convertir al hijo de la peluquera en un proyecto de fiscal al que la vida transformó más tarde en profesor de inglés en el IES La Corredoria de Oviedo, ciudad en la que reside desde finales de los 80, y en “poeta patético”. “¿Qué hago yo siendo profesor de inglés en el instituto cuando lo que quiero ser es una estrella del rock?”, se pregunta Yebra en uno de estos relatos que dan sentido al ‘collage’ de fotos rescatadas de los álbumes familiares que sirve de portada al volumen.

Recuerdos de los desfiles que cada verano protagonizaba el dictador Francisco Franco de camino al pazo de Meirás o del día en que su abuela Luisa y dos amigas abrieron la botella de anís que habían guardado en un armario para celebrar que nunca más tendrían que volver a asistir a uno de ellos salpican las páginas dedicadas a la infancia, de la que también rescata “astracanadas” como el juego de ‘cintalabrea’, que consistía en pillarse con un cinturón en la mano. “Los más cabrones, en vez de agarrarlo por la hebilla, lo agarraban por el otro lado y te daban con la hebilla”, recuerda.

Su paso por el instituto Bergidum Flavium, su primera jornada electoral, en la que le tocó hacer de interventor, las noches en las discotecas Saravá y Marychris, la épica Operación Primavera de 1987 o los dos únicos conciertos de su grupo punk, ‘Bicho, Evan & The Garban Zin Band’, también forman parte de esta galería de recuerdos personales que vuelve a la vida en los numerosos e interminables viajes que Yebra completa a bordo del asiento 53 de los autobuses de línea para sortear su pánico a conducir.

Además de la parte más autobiográfica, ‘Cacabelos Stories’ se completa con otros 20 relatos en los que el autor recupera historias y anécdotas que otras personas le han contado, como el intento de soborno en un partido de la Unión Deportiva Cacabelense, y da rienda suelta a la ficción más delirante en relatos oníricos que conectan el hotel Miralrío de la villa del Cúa con la habitación 100 del hotel Chelsea, en Nueva York, el lugar donde fue hallada muerta Nancy Spungen, la novia del bajista de los Sex Pistols, Sid Vicious.

De la misma manera, la existencia de una bebida autóctona de zarzaparrilla comercializada bajo el nombre de ColaYork sirve al autor para fantasear sobre el papel que mafiosos como Al Capone y Lucky Luciano, que medraron aprovechando los agujeros de la Ley Seca que imperó en Estados Unidos en los años 20 del siglo pasado, podrían haber llegado a jugar para que el industrial y farmacéutico local Antonio Guerra se hiciera con la fórmula secreta de esta bebida a la que el gigante Coca-Cola denunció por plagio.

Actualmente en imprenta, ‘Cacabelos Stories’ verá la luz a lo largo del mes de noviembre y podrá adquirirse en la web de la editorial Más Madera. El prólogo corre a cargo de la actual directora del Museo de Carracedelo (Munic), Silvia Blanco, con la que Yebra comparte una gran amistad desde su etapa al frente del Museo Arqueológico de Cacabelos (Marca). “Lo tenía clarísimo, quería que fuese ella”, explica el autor, cuya “deformación profesional” le ha llevado a titular los capítulos con frases en inglés que hacen referencia a canciones de Oasis, Brian Eno o de sus amados Pixies, así como a citas de escritores como Hans Christian Andersen y Doris Lessing.

Tras la reciente publicación de su tercer poemario, ‘Aburrimiento científico para soldados distópicos’, este compendio de relatos supone el regreso de Yebra a un universo narrativo particular en el que las referencias musicales y cinematográficas aderezan este “viaje personal” a las entrañas de un pueblo que sirve a la vez de escenario y de hilo conductor de los relatos. Aún así, el autor no se ha resistido a incluir “algo de poesía” e incluso un ortodoxo soneto en endecasílabos, eso sí, en la voz de personajes que recitan, “como en el cine Dogma, que el contexto lo pide”.

Igualmente, las páginas de ‘Cacabelos Stories’ también están salpicadas por el “pesimismo meditado a conciencia” y de la “obsesión por la extinción de la raza humana” que forman parte del universo mental de Yebra. Dos pasajes resultan especialmente proféticos y hacen que un escalofrío recorra la nuca del lector al pensar en el momento actual. El primero de ellos, el juramento “así broten mil pandemias” escrito en un relato de 2016. El segundo, el relato en el que dos peregrinas niponas recorren el Camino de Santiago a su paso por Cacabelos ataviadas de un completo equipo de bastones, pamelas y fulares en el que “sólo les falta la mascarilla, que la gente de Japón es muy dada a ir por ahí con sus mascarillas por si resulta que el aire es traidor y nos introduce bichitos raros en nuestros frágiles cuerpecitos de humanos”.

 

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