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Ana Morillo, presidenta de la Asociación Viriatos: “Todavía estamos a tiempo de lograr que Zamora salga adelante”

La Asociación convoca a la ciudadanía a una asamblea para presentarse en sociedad tras un año de trabajo como plataforma

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Hace un año, unas cuantas personas, sobre todo del mundo del comercio, crearon la plataforma ciudadana Viriatos para hacer fuerza con vistas a impulsar la provincia de Zamora. El contexto, marcado dramáticamente por la despoblación, indujo a darle al colectivo el nombre de pastor lusitano reconvertiro en guerrero, que se convirtió en un gran incordio para el Imperio Romano, al que obstaculizó su expansión por la Península Ibérica siglo y medio antes de Cristo. Ana Morillo Sánchez (Zamora, 1962), empresaria en un negocio de más de 100 años de antigüedad, preside la recién constituida asociación, que convocó para hoy una asamblea en el Museo Etnográfico de Castilla y León a quienes “sientan preocupación” por el estado y el futuro de la provincia de Zamora.

 

¿Qué es la Asociación Viriatos?

Somos un grupo de personas, una plataforma ciudadana que quiere luchar por Zamora, denunciar en voz alta la precariedad en la que se encuentra nuestra provincia e intentar revertir esta situación para tener un futuro para nosotros y las próximas generaciones en esta zona de España. Estamos en la deriva de la despoblación desde hace más de 30 años y hay que buscar las causas y hacer todo lo posible por poner remedio.

 

¿Cuáles son las causas?

El abandono institucional, sin duda alguna, traducido en la falta de inversiones. Se centralizaron los recursos en otras zonas y, si en una zona no inviertes, no puede haber desarrollo y, poco a poco, la vas matando. Ha pasado eso aquí y en todas las zonas que están reclamando atención. Según el estudio de Pilar Burillo, investigadora del Instituto para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica, el 54 por ciento del territorio español está en grave riesgo demográfico.

 

¿Y las soluciones?

El proyecto de Serranía Celtibérica, un proyecto de gran calado en el ámbito europeo. Tenemos el mapa, que se está llenando de contenido. La zona transfronteriza está en una terrible situación. Es un desierto demográfico con menos de ocho habitantes por kilómetro cuadrado. Ahora mismo, se está empezado el estudio del PIB y los resultados iniciales son desastrosos. Estamos peor que Afganistán.

 

¿Cómo define la “demotanasia”?

Muerte lenta por acción u omisión de políticas activas o inactivas sobre un territorio.

 

¿Por qué decidió meterse en la plataforma?

Porque las injusticias siempre me han molestado mucho. Soy una persona superocupada. Siempre he estado atendiendo un negocio y una casa, tengo dos hijas y nunca he tenido tiempo, pero me metí en Viriatos porque vimos que había que hacer algo, ya que la política no nos da respuestas. Aquí, por mucho que se hablaba, no se estaba haciendo nada y pensamos en qué podíamos hacer nosotros. Viriatos surgió, en un principio, a iniciativa de gente del comercio, porque somos los que pulsamos día a día lo que está pasando y afecta a todos los sectores.

 

¿A qué se debe el tránsito de plataforma a asociación?

Al principio, fue más fácil empezar a organizarse sin papeleos y ser plataforma pero la cosa se está poniendo más seria, pensando en ampliar horizontes, y ahí es preferible estar constituidos como asociación. Invitamos al pueblo de Zamora a unirse a nosotros. Queremos hacer partícipe a toda la sociedad de nuestras inquietudes y de nuestra luchar por nuestra tierra.

 

¿Por qué Viriatos?

Porque queríamos recuperar ese espíritu de lucha, que el zamorano se empoderara, que fuera reivindicativo y que luchara contra el poder el Imperio, que es el que nos ha estado limitando.

 

¿A quién representa el Imperio?

A los poderes económicos y políticos que dirigen esta nación.

 

¿Apuesta por unas nuevas elecciones o preferiría un pacto?

Quizá sería más conveniente un pacto pero la solución siempre daría como resultado un gobierno débil porque las fuerzas políticas están divididas. Por eso tenemos miedo de que la marea de la despoblación sea capitalizada.

 

¿Detecta un cambio desde la manifestación de La España Vaciada?

Sí. Nosotros hemos seguido adelante, cada vez con más fuerza y más opinión crítica. Los medios nos han dado bastante cobertura y nos hemos movido en las redes. Estamos estudiando los temas de forma profunda.

 

La unión con otros territorios en situación similar ¿es sólida?

Bueno, hay quien nos acusa de que estamos destruyendo la marca de La España Vaciada. Esa marca se creó en un día y de una forma muy rápida y barata. El coste de la manifestación, según las cuentas que nos presentaron, fue de 12.000 euros. Estamos viendo unas incongruencias muy grandes. Se ha presentado sin consenso un manifiesto en nombre de todos. El 22 de junio, hubo en Madrid una reunión a la que también acudieron dos representantes de Viriatos y entregaron nuestra propuesta, la de Serranía Celtibérica. Nos dijeron que eso no entraba y no se iba a tratar porque era otro proyecto. El problema es que allí se quedó en formar una comisión porque hay más de un centenar de plataformas. No hubo más reuniones y no sabemos nada más. No se hizo la comisión y nuestra sorpresa es que presentaron un manifiesto en el que no se nos ha tenido en cuenta.

 

¿Hacia dónde va esta corriente?

Nosotros somos críticos y decimos lo que no nos gusta. En Madrid aludimos a plataformas que se dicen cívicas pero que están manejadas por otros intereses, como alguna que está vinculada a una multinacional. En la reunión con los parlamentarios de Podemos, había varias plataformas muy metidas en política y no creemos que las cosas deban ir por ahí.

 

¿Qué les impulsa a autofinanciarse y hacer gala de ello?

La independencia. Nosotros vamos trabajando en función de lo que tenemos. Acudimos a reuniones de interés y a los lugares donde creemos que debemos estar, aunque nos cueste dinero de nuestro bolsillo. Solamente trabajamos por Zamora, con inquietudes de bien común, de comunidad. Otras asociaciones tienen una financiacion llamativa pero estamos cómodos con nuestra manera de funcionar.

 

¿Cuántos socios aspiran a tener a medio plazo?

La cifra no nos preocupa. Como es lógico, siempre se hará más fuerza y se tendrá mayor visibilidad cuanto mayor sea el aval social pero nosotros intentamos representar a toda nuestra tierra, independientemente del número de personas que estén con nosotros. La verdad nos avala porque vamos siempre con el corazón en la mano.

 

¿Se sienten valorados por los partidos políticos?

Lo cierto es que sí. Tenemos simpatizantes de muchos partidos políticos. Creo que están valorando lo que estamos haciendo y se dan cuenta de la labor altruista, porque no tenemos otro interés más que el bien común.

 

¿No ven a la Asociación como un posible rival electoral?

No creo. En su momento, me invitaron a alguna formación política pero yo me decanté por Viriatos porque prefiero luchar desde este ámbito. En un partido político es frecuente que se creen unos intereses que pueden frenar la lucha aunque, evidentemente, es otra forma de trabajar.

 

La Asociación ha mantenido reuniones con varios partidos políticos en un momento en el que la despoblación está de moda y sale en los programas electorales. ¿Qué percepción global tiene?

(Silencio). Un desastre.

 

Confiaba en un adjetivo como “esperanzadora”, por ejemplo.

Pues no. Todo es cuestión de voluntad política. Lo decimos desde el principio. Hemos encontrado muy buena gente en política, con ganas de hacer cosas. Se puede decir que hemos hecho amigos. Pero hay que dar pasos pero esos pasos están condicionados desde posiciones mucho más elevadas. Digo que es un desastre porque el sistema que estamos empleando en política está muy desgastado y es difícil llegar a soluciones concretas, salvo que hubiera mucha valentía por parte de los políticos.

 

El objetivo final es que la gente no tenga que marcharse o, si lo hace, pueda volver a una provincia como Zamora. ¿Es posible?

Esperamos que sí. Vamos a intentar por todos los medios que sea posible. Me produce mucha tristeza la situación que tenemos. Mi hija menor me dijo hace años: “Mamá, cuando me jubile, me gustaría volver. Me encanta Zamora”. Me llamó la atención la percepción que tenía y me hizo pensar. Hacemos este trabajo porque aquí hay que meter gente joven y hay que hacer muchas cosas. Todavía estamos a tiempo de lograr que Zamora salga adelante. El proyecto que estamos avalando es bueno y se puede realizar.

 

¿Cuál es la primera acción realizable que precisa Zamora?

Le hemos propuesto al presidente de la Diputación pertenecer a un consorcio de las áreas más escasamente pobladas de España, Portugal y Francia. Se trata de unirnos y que la Diputación de Zamora lidere toda la franja transfronteriza para acudir a Europa y buscar fondos de Interreg Sudoe. Lo más importantes es crear esa entidad con las cuatro áreas europeas más importantes con menos de ocho habitantes por kilómetro cuadrado para ser reconocidos por Europa y tener unos beneficios de discriminación fiscal positiva.

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