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La compra de alimentos en Castilla y León cae un 25,2% respecto a la semana previa a la declaración del estado de alarma

Las ventas se han normalizado en todo el país aunque destaca el incremento de venta de algunos productos como la harina

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La venta de productos de alimentación se ha normalizado en Castilla y León, con una caída del 25,2 por ciento respecto a la semana anterior a la declaración del estado de alarma como consecuencia d ella incidencia del coronavirus Covid-19. Atrás quedaron las compras masivas que provocaron largas colas en los supermercados por miedo a la falta de abastecimiento generada por la incertidumbre ante la nueva situación.

Según recoge el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), el volumen de venta de productos de primera necesidad en los supermercados repuntó en la Comunidad en un 13,6 por ciento en la semana del 9 al 15 de marzo respecto a la misma semana del año anterior, un crecimiento que en algunos casos llegó a desbordar las mejores expectativas.

Una semana más tarde (del 16 al 23 de marzo) se produjo la tendencia contraria, con una situación más normalizada en la que la acumulación de provisiones de la semana anterior hizo que las compras en los establecimientos de alimentación se redujeran un ocho por ciento respecto a la misma semana del año pasado. En definitiva, entre la semana previa a la declaración del estado de alarma y la primera en la que los ciudadanos se vieron obligados a quedarse en casa cayó un 25,2 por ciento.

Esta tendencia fue igual a la registrada a nivel nacional, donde en la semana previa al confinamiento las ventas en los establecimientos de alimentación crecieron un 29,8 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado. Una semana más tarde, la situación se relajó y las ventas aumentaron un 10,9 por ciento respecto al año pasado. De una semana a otra, la reducción a nivel nacional alcanzó el 20,2 por ciento.

Según el Ministerio, el efecto de normalización de las compras ha sido generalizado en todas las comunidades autónomas. En relación con los lugares de compra, en la semana previa a la declaración del estado de alarma todos los canales dinámicos alcanzaron un crecimiento importante. Y una semana más tarde fueron los establecimientos de cercanía, como las tiendas tradicionales y los supermercados, los que registraron mayores incrementos respecto a la misma semana del año anterior, con un 19,4 por ciento y un 17,9 por ciento respectivamente.

En términos generales a nivel nacional, en la primera semana tras el estado de alarma se registraron alzas en el consumo de carne fresca en relación con el mismo periodo de 2019, con crecimientos superiores al 20 por ciento en carne de pollo y cerdo. Sin embargo, se produjo una caída significativa en el consumo de carne de ovino del 25 por ciento. En comparativa semanal, se constató estabilidad en la carne de pollo, pero bajadas en las demás categorías de carne.

Asimismo, el consumo de fruta se mantuvo estable con respecto al año anterior, aunque sí se apreciaron incrementos en la compra de hortalizas y patatas, de hasta un 23 por ciento que, frente a la semana anterior, apenas varió. Respecto a los productos pesqueros, el análisis pone de manifiesto que la compra de pescado fresco no ha variado apenas, aunque cayó 11 por ciento respecto a la semana previa al confinamiento. Por su parte, la compra de pescado congelado subió el 33 por ciento interanual tras el estado de alarma, pero descendió el 18 por ciento frente a la semana anterior.

Otros de los alimentos en los que se observó un incremento en las ventas fueron los snacks y frutos secos, en hasta un 15 por ciento, o las tabletas de chocolate, en un 33 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado. La harina es uno de los productos que más ha incrementado su volumen de ventas, casi el doble respecto al año pasado, una tendencia que lejos de estancarse de una semana a otra ha ido en aumento.

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