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Arranca el cribado “dirigido” en Ólvega (Soria), uno de los pueblos de España con más COVID

La alcaldesa del municipio no descarta solicitar el cierre perimetral o el confinamiento domiciliario si los casos no cesan

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Ólvega, localidad industrial por excelencia de la provincia de Soria y con mayor dinamismo económico, se ha convertido en un pueblo fantasma. La mayoría de su población tiene miedo al virus porque existe trasmisión comunitaria. Los datos apuntan a que en este municipio de la comarca del Moncayo es uno de los más contagiados de España.

Mientras que las administraciones intentan frenar la curva, el pueblo está dividido entre los que creen que las autoridades municipales y autonómicas han actuado con diligencia y los que opinan que las medidas llegan tarde.

El virus se ha propagado sin descanso en las últimas semanas. Según los datos a fecha de ayer, el municipio de Ólvega presenta una incidencia acumulada de casos diagnosticados en 14 días de 2.188,18 por cada 100.000 habitantes, valor de riesgo muy alto, y de 1.367,61 en siete días.

Por ello, el equipo de Atención Primaria del Centro de Salud comienza esta tarde a realizar un rastreo masivo de contactos de casos positivos a la COVID-19 en la localidad, donde se realizarán unas 400 pruebas diagnósticas de infección activa (test de antígenos) a residentes que no hayan tenido resultado positivo a la COVID-19 en los últimos tres meses.

La alcaldesa de la localidad, Elia Jiménez, subrayó que, a lo largo de la semana pasada, ya requirió a la Delegación de la Junta que la Consejería de Sanidad realizará un cribado masivo y no ha sido hasta el lunes cuando se adoptó la decisión de hacer un “cribado dirigido” a un diez por ciento de las tarjetas sanitarias del área básica de salud.

Durante los próximos cuatro días, desde las 16.00 horas de hoy, unas 400 personas se someterán a la prueba de antígenos, y se espera, según la alcaldesa, que con el muestreo aleatorio y junto con las PCR que se han realizado en las diferentes empresas de la localidad se puede contar con una fotografía “más precisa” de los casos COVID y que afloren los asintomáticos.

La alcaldesa recuerda que en marzo la localidad de Ólvega estuvo casi “libre de COVID”, y no quiso señalar la causa de por qué ahora hay trasmisión comunitaria en la localidad. “Por lo general la gente cumple con las normas, pero en Ólvega hay brotes en el ámbito laboral, social y familiar”, reconoce, para trasladar a sus vecinos que es necesario cortar la relación social y solo tener relación con los convivientes.

Asimismo, defiende que el Ayuntamiento de Ólvega ha actuado con diligencia y a principios de septiembre ya ordenó la clausura de los parques infantiles, y agrega que las decisiones se han adoptado conforme evolucionaba la pandemia.

Críticas a la gestión

No opina lo mismo una vecina de la localidad que prefiere guardar el anonimato y que mañana se someterá de forma “voluntaria” a la prueba de antígenos. Afirma con rotundidad que las medidas para avanzar la propagación del virus han llegado tarde y desde el verano se “veía venir que Ólvega sufriría en la segunda ola”, atendiendo al comportamiento de algunos vecinos y a la dejadez del Ayuntamiento para imponer el cumplimiento de las normas de seguridad.

“Hemos visto que el Ayuntamiento ha hecho la vista gorda a muchas situaciones. No se han puesto multas a los que no portaban mascarillas y en las terrazas de los bares no se guardaba la distancia de seguridad, estaban distribuidas de forma idéntica a cuando no había pandemia. Además, tampoco se ha respetado el uso de la mascarilla obligatoria mientras no se está consumiendo”, asegura ,para recalcar que esto “ha estado a la vista de toda la población”.

A pesar de ello, cree que existe un gran porcentaje de la población que sí ha respetado las normas pero el Ayuntamiento no ha actuado “de forma diligente”, es más le acusa de interpretar el BOE “a su manera” y cuando las competencias han recaído en la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento “la cosa no iba con ellos”.

“El Ayuntamiento no ha alzado la voz para pedir de forma rotunda a la Junta el cambio provisional de la jornada continua en el colegio y tampoco han criticado que nos han quitado un médico en lo peor de la pandemia”, relata, para señalar que ahora publican un bando y piden el cribado pero tenían que haberlo hecho cuando los casos se empezaron a disparar.

Asimismo, cree que los olvegueños que sí han cumplido con las normas de forma “escrupulosa y que llevan sin tener vida social desde marzo” han visto con estupor como los que más tenían que dar ejemplo, por ser responsables públicos, no han respetado las normas. “No se ha reaccionado a tiempo y hemos tenido muertos en el pueblo”, lamenta.

Asimismo, destaca que la población de los pueblos de alrededor deben desplazarse hasta Ólvega porque a muchos pueblos no va al médico. Es el caso de Beratón, en el que también hay contagios.

No opina lo mismo otra vecina, que trabaja en el ámbito sociosanitario, ya que considera que la responsabilidad es de la sociedad y no se necesita una multa para cumplir la norma. Traslada que en el pueblo “se habla” de que existen ciertas personas con PCR positivas que “no han guardado la cuarentena” e incluso de personas que estaban esperando el resultado y salían a la calle.

“Las normas han sido concisas y claras y creo que somos nosotros los que las hemos acatado o no. Se han cerrado bares, se han suspendido las extraescolares de los niños, pero, aún así, la gente se ha juntado más de seis en casas y han seguido con la tradición de reunirse en bodegas y peñas para comer y cenar, algo muy típico de la zona”, relata.

Asimismo, manifiesta que sí es verdad que existen personas que no portaban mascarilla, pero desconoce si es porque son negacionista respecto al virus o porque tienen una patología que les impide llevarla.

La olvegueña destaca que los mayores de 65 años son los más temen al virus y están preocupados por si llega el confinamiento domiciliario y les quitan el único alivio en su vida: el paseo diario. “Ellos no tienen vida social pero sí se dan el paseo de rigor, por eso muchos me trasladan que tienen miedo a que les confinen”.

Esta madre de familia asegura que conoce a gente enferma por COVID, que cree que se ha contagiado por jóvenes que estudian en otras ciudades, pero hay otros positivos que no “tienen ni idea dónde pudieron contraerlo” porque su vida se limitaba a ir de casa al trabajo y a hacer la compra. “Tengo un familiar contagiado que solo iba a misa y a comprar y sus hijos han salido negativos”, puntualiza.

Por otro lado, indica que los sanitarios que trabajan en Ólvega han evidenciado que cuando un vecino es positivo y enumera cuáles son sus contactos la lista es “muy larga”, es decir, que se evidencia que “tienen muchos contactos estrechos”.

“Yo creo que hay gente que ha seguido merendando con los amigos en las bodegas y cabañas y esto ha perjudicado en gran medida que se frenarán los contagios”, opina.

Asimismo, valora positivamente el cribado que la Consejería de Sanidad va a hacer, ya que es una manera de que afloren los asintomáticos, e invita a toda la población a acceder a hacerse la prueba para cortar la cadena de trasmisión.

Por último, señala que los niños han dado un ejemplo a España de cómo comportarse ante la pandemia, ya que son los que mejor cumplen las normas, y agrega, que a pesar de ello, deben soportar la ventana abierta en clase y aguantar el azote del cierzo soriano. “En pleno Moncayo, ¿cree alguien que es normal dar clase con la ventana abierta?. La gente cuando iba a los restaurantes, ¿estaban las ventanas abiertas?. Creo que los niños han sido los paganos de la pandemia porque no les dejan jugar, compartir ni tocar y nos dan a diario una lección”, recuerda, para insistir en que el sacrificio debe ser compartido y que de nada sirve que unos cumplan y otros no.

Confinamiento

Elía Jiménez avanza que no está descartado solicitar un cierre perimetral del municipio o confinamiento domiciliario, y asegura que ya se ha emitido un bando entre los vecinos para que se autoconfinen de forma voluntaria y que eviten las salidas a lo estrictamente necesario. “Vamos a esperar a ver cómo evoluciona la pandemia y si la situación queda controlada con las medidas adoptadas. Queremos ser prudentes”, expresa.

De igual forma, precisa que encomendó a los agentes de la Guardia Civil a sancionar a aquellos que incumplen las normas, y traslada a sus vecinos que comuniquen tanto al Ayuntamiento como a la Guardia Civil “cualquier incidencia respecto a que personas contagiadas se salten el confinamiento obligatorio o no cumplan con las medidas de distanciamiento e higiene impuestas”.

 

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