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Aulas blindadas al COVID-19 en el colegio La Salle Burgos

El APA del colegio La Salle Burgos compra una máquina de desinfección por nebulización por vía aérea para desinfectar en unas horas espacios cerrados tras un positivo en coronavirus

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Ricardo Ordóñez / ICAL. Maquina de desinfección en el colegio La Salle de la capital Burgalesa

 

Noelia Mariscal / ICAL
Garantizar al máximo la protección de los menores frente al COVID-19 es una de las mayores preocupaciones de los padres hoy en día. Semanas antes del inicio del curso académico, no era raro escuchar conversaciones acerca de las medidas de seguridad e higiene que se implantarían en los centros escolares. El miedo y los nervios eran patentes. Los progenitores temían que sus hijos se infectasen al iniciar las clases, sin embargo, habiéndose cumplido tres meses desde el inicio del curso, los datos no son tan alarmantes como se creía. Las escuelas notifican casos, pero los métodos de actuación son rápidos, siguiendo los protocolos de seguridad establecidos por Sanidad.

Desde la Asociación de Padres de Alumnos (APA) del colegio La Salle Burgos, sin embargo, han querido dar un paso más en la protección de los escolares, y para ello han efectuado la compra de una máquina de desinfección por nebulización por vía aérea, con el fin de desinfectar aquellas clases donde se ha dado un caso positivo de coronavirus, así como las aulas comunes del centro.

“Nos dimos cuenta de que lo mejor era prevenir el virus, porque iba a entrar”, asegura una madre y miembro de la Asociación, Loreto Pérez. “Hablando con el colegio nos comentaron el protocolo que tenían y entendimos que era perfecto y suficiente, pero aún así, por facilitarles la labor de desinfección con otros sistemas, decidimos buscar algo que, una vez entrara el virus, minimizase los riesgos”.

Esta máquina, adquirida en una empresa burgalesa, permite desinfectar un aula una vez se produce un caso positivo, aunque tal y como aseguran desde el APA también les permite “prevenir”, desinfectando zonas comunes, como las aulas de infantil, el comedor, los baños…etc. “Es una maquina muy manejable, es pequeñita, portátil , no hace falta gran mantenimiento, y eso juega a su favor”, indica Mónica García, miembro de la Asociación.

 

 

La máquina tarda en desinfectar la clase en torno a una media hora, aunque depende del tamaño de la sala. Además, al utilizar un producto inocuo, no supone un riesgo para los alumnos ni para sus materiales, puesto que tal y como afirma la presidenta del APA, Ana Sáez-Royuela, si los estuches, cazadoras o libros de los alumnos permanecen en la clase durante el proceso, también son desinfectados sin ningún peligro.

En el caso de las personas, desde la Asociación advierten de que durante el periodo que está funcionando nadie puede entrar a la clase, y una vez finaliza hay que esperar por seguridad tres horas antes de entrar, y además se debe hacer con mascarilla FFP3, gafas y guantes. Por ello, al ponerse en funcionamiento por las tardes al finalizar el horario escolar, la clase queda libre de cualquier carga viral y al día siguiente los alumnos y profesores pueden dar clase normal.

Además, los miembros de la Asociación aseguran no tener constancia de que ningún otro colegio de Burgos o de Castilla y León dispongan de una máquina parecida en sus centros, y destacan que durante el proceso de búsqueda se pusieron en contacto con varias asociaciones de padres de distintas ciudades para debatir sobre qué método podría ser más efectivo y seguro.

De hecho, una de las razones por las que el APA se decidió a adquirir esta máquina, tras informarse sobre diferentes métodos, fue la seguridad que les dio saber que desde hace años se utiliza en los hospitales e industrias agroalimentarias. “No solo mata el virus, que ahora es lo que nos preocupa, se puede seguir utilizando cuando esta pandemia acabe porque al igual que mata al coronavirus, lo hace con otro tipo de bacterias y virus. A futuro, aunque esto acabe, se puede seguir utilizando como medida de seguridad e higiene para los niños en el colegio”, subraya otro miembro del APA, Marian García.

La máquina ha sido financiada en su totalidad por la Asociación de Padres del centro, formada por cerca de 500 familias. Un coste que aseguran que ha sido “importante pero asumible”, especialmente debido a que por la situación sanitaria muchas de las actividades que organizaban se han visto canceladas.

“Es una asociación de padres muy vinculada con el centro, ayudando en todo, en las buenas, en las mejores y también en situaciones de crisis, como está siendo ahora”, asegura el director del centro, Raúl Rojo, quien está muy agradecido al conjunto de padres por su “apoyo y colaboración directa” a través de esta acción.

 

 

Medias de seguridad en el centro

Desde el inicio del curso escolar el pasado mes de septiembre, el colegio La Salle Burgos ha registrado cerca de 25 casos entre profesorado y alumnos, y han tenido que confinar tres clases. Unos datos que las madres del APA valoran muy positivamente asegurando que el centro “va muy bien”. “Con este tipo de acciones vamos a evitar que vaya a más y que por lo tanto se pueda desarrollar un curso con normalidad dentro de las circunstancias”, asegura Marian García.

Por su parte el director garantiza que están cumpliendo todas las medidas de seguridad e higiene establecidas por la Junta, que incluyen el uso de mascarilla, la distancia de metro y medio como mínimo en las aulas, la ventilación y el lavado frecuente de manos, que se lleva a cabo un mínimo cinco veces al día.

Al respecto las madres señalan que al entrar en el aula, el delegado de la clase es el encargado de echar desinfectante a todos los alumnos, a fin de que una vez estén dentro, se aseguren de tener todos las manos limpias. Además, se han colocado señalización por todo el centro para favorecer los movimientos y que estos sean los “mínimos posibles”, señala el director. “Hemos tenido que readaptarnos para que haya el menor movimiento posible y no se mezclen los alumnos”, dijo. Por ello, también se ha parcelado el patio, para que cada clase tenga su zona para jugar, y además tienen hasta tres recreos para evitar que se junten. Por otro lado, una vez finaliza el almuerzo, los profesores se encargan de fumigar el parque infantil, para reducir el riesgo de infección.

 

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