Conecta con nosotros

Los olivareros del sur de Ávila se unen para obtener en los próximos años la Denominación de Origen Protegida para su aceite

Ya tienen diseñados los estatutos, que no han podido registrar por la incidencia de la pandemia del covid-19

Publicado

el

 

Cooperativas y almazaras del sur de la provincia de Ávila, una de las principales zonas productoras de aceite de oliva, junto con Salamanca y parte de Valladolid, están dando los primeros pasos para aliarse y poder obtener en los próximos años el reconocimiento de su aceite bajo el marchamo de Denominación de Origen Protegida (DOP). Con los estatutos ya finalizados, la crisis del coronavirus COVID-19 ha impedido que estos se hayan registrado hasta ahora, algo que tienen previsto materializar una vez que finalice la incidencia de esta pandemia, en la aspiración de obtener el reconocimiento en los próximos tres o cuatro años.

El aceite de esta zona tiene una calidad especial que le otorga el microclima que se da en todo el territorio, que favorece el crecimiento de olivos a mil metros de altitud, muchos de ellos milenarios ya sembrados por los árabes. “Al olivo le da unas características que hacen que la aceituna no tenga mucho rendimiento pero el aceite es dulce, con un sabor extraordinario y características fenomenales de olor a la hora de la cata”, explicó a Ical el presidente de la cooperativa San Pedro Bautista, Pedro Gómez.

En total se trata de ocho cooperativas y tres almazaras privadas, todas ellas de la zona, que están trabajando conjuntamente y “con mucha ilusión” en lo que esperan sea “el pasaporte” para el mantenimiento del cultivo. La esperanza es que la incidencia del COVID-19 pase lo antes posible, además de por motivos sanitarios, para avanzar en la petición de esta marca de garantía para la Asociación de Olivareros del sur de Ávila y para la que aún no se ha definido un posible nombre.

Por el momento, todos los integrantes están de acuerdo en la necesidad de “unificar” criterios y formas de trabajo porque algunas cooperativas se encuentran “más adelantadas en cuanto a calidad y marketing”. Por ello, la pretensión es prestarse ayuda unas a otras para impulsar la calidad del aceite y unificar los criterios de producción. “Tenemos que mejorar aún más la calidad del aceite, es la única prioridad que tenemos”, añadió Gómez.

Y es que cada una de ellas tiene “sus características aunque con su peculiaridad”, explicó Gómez, quien puso de relieve el apoyo “tremendo” que están recibiendo tanto por parte de la Diputación de Ávila como del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), que han comprometido subvención a este proyecto “para que no tengamos que gastarnos nada”, añadió.

La búsqueda de esta marca de calidad, que sería la tercera para la provincia de Ávila tras la Denominación de Origen Cebreros y la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Carne de Ávila, sería también un impulso para frenar la falta de relevo generacional para un cultivo que, como otros muchos, es víctima de la falta de jóvenes que le den continuidad. “Supongo que eso tendrá una incidencia favorable a la hora de que la gente decida quedarse en el pueblo y no se vayan”, añadió Gómez.

Y es que el relevo generacional es un problema que también se deja sentir en el sector olivarero de Castilla y León y en concreto en el sur de Ávila, donde los olivos se encuentran en zonas “abancaladas” de difícil accesibilidad. “Hay que ir con el burro o la mula a recoger la aceituna”, lo que supone unas dificultades mayores a otras zonas como Andalucía o Castilla- La Mancha. “La recogida y las condiciones son muy costosas”, lamentó Gómez, quien justificó la caída de producción de los últimos años en la marcha a Madrid de mucha gente, lo que dejó sin labrar una importante superficie de olivo que aún se mantiene, pero que no está en producción. “El descenso de kilos por año disminuye y a ello contribuye también que los precios del aceite están como están”, sentenció.

Lo + visto

Pin It on Pinterest