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Cuatro alumnas de 4º de la ESO de un colegio de Burgos son premiadas con el Reto Emprende de Fundación La Caixa por un invento que recoge y aprovecha los plásticos del mar

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Aitana Aragües , Beatriz Casado, Elena García y Lucía Gómez afirman haber estado siempre muy concienciadas con la importancia de cuidar el medio ambiente y, en especial, a las especies que conviven en él. Por eso, cuando su profesor de economía en el colegio ‘La Merced y San Francisco Javier’, Fernando Gutiérrez, propuso a la clase participar en el Reto Emprende de la Fundación La Caixa, decidieron ponerse manos a la obra y desarrollar un proyecto que permitiese cuidar el planeta.

 

ICAL . Alumnas de 4º de la ESO premiadas con el Reto Emprende de Fundación La Caixa por un invento que recoge y aprovecha los plásticos del mar. De izquierda a derecha, Elena García, Beatriz Casado, Lucía Gómez y Aitana Aragües, acompañadas pro su profesor Fernando Gutiérrez

 

Este proyecto, al que estas cuatro jóvenes de cuarto de la ESO han denominado ‘Turtle’ (tortuga en inglés), consiste en un robot, que presenta la forma de este animal, y que recoge y aprovecha los plásticos del mar, para que las propias empresas puedan reutilizarlos como materia prima. “Es una propuesta muy interesante porque sirve como economía circular”, asegura su profesor. “Estos retos nos ayudan a poner en práctica todo lo aprendido en clase. A través de unas técnicas de pensamiento lateral los alumnos expusieron propuestas que solucionase temas medioambientales, sociales…etc, y las mejores las votaron entre los alumnos”, añade.

Este robot funciona alimentándose de la energía que absorben las placas solares de su caparazón, y los plásticos que recoge del mar se van almacenando en un depósito interior que posee. Cuando se llena, la tortuga vuelve a su base de origen y es reutilizado y reciclado por las empresas adheridas al proyecto. Asimismo, tal y como destaca Gutiérrez, debido a su forma de tortuga “pasa desapercibido entre los ecosistemas marinos”, por lo que puede ir recogiendo los plásticos sin afectar a las especies que allí conviven.

Por su parte, Elena García, una de las encargadas de desarrollar este proyecto, señala que lo idearon pensando en un proyecto que fuese “ecológicamente sostenible”, que al final ayudase al planeta. “Es un dron de mar que tiene numerosos beneficios porque elimina el peligro que supone para la biosfera marina, evita la intoxicación humana y contribuye a la disminución de las guerras por los recursos naturales porque sería un recurso más en la lista. A su vez también mejora notablemente la percepción social y política hacia la empresa porque es un aliado en sus proyectos de responsabilidad social corporativa”, señala.

Este año, estos Retos de EduCaixa contaron con la participación de 1.527 equipos de toda España, Portugal y Colombia, de los cuales únicamente 81 fueron seleccionados para participar en el Campus Virtual durante la segunda semana de mayo. Debido a la situación actual por la crisis sanitaria del COVID-19, no pudo realizarse este Campus en Barcelona, como estaba planeado en un primer momento, pero se llevó a cabo de forma online. A través de las aportaciones y actividades realizadas durante este tiempo para cada reto, los equipos mejoraron sus ideas, permitiéndoles culminar sus proyectos y optando así a ganar los premios que cada año ofrece EduCaixa en el marco de estos retos.

Finalmente fueron premiados 66 alumnos de los 17 mejores equipos. En un primer momento estos jóvenes optaban a viajes formativos en Silicon Valley, Boston o Nueva York, sin embargo debido a la situación actual esto tuvo que cambiar, y finalmente fueron premiados con un portátil para cada alumno.

“Fue todo muy rápido, se organizó muy bien y nos ayudaron en todo lo que necesitábamos”, cuenta Aitana Aragües, en referencia al apoyo prestado por EduCaixa durante el desarrollo del proyecto y la formación a través del Campus Virtual. “Estamos súper contentas y orgullosas de nuestro trabajo. No nos esperábamos para nada ganar”, añade.

Lucía Gómez por su parte subraya que aunque el proceso pasó por varios cambios, puesto que incluso en algún momento se plantearon cambiar de idea, poco a poco, y gracias a las ideas de todas salió adelante. Además explica que cuando vio la importancia que está teniendo el proyecto se alegró mucho de que este proyecto este proyecto pueda ayudar al medioambiente.

 

ICAL. Boceto sobre el proyecto del invento que recoge y aprovecha los plásticos del mar

 

Conciencia medioambiental

Por su parte, Gutiérrez cuenta que cuando contó a los alumnos que la propuesta que presentaran tendría que tener una parte medioambiental, no costó mucho, puesto que ellos tienen “muy interiorizado” este aspecto. “Esta nueva generación está muy sensibilizada en este aspecto”, añade.

En este sentido, Beatriz Casado explica que gracias a este proyecto han aprendido mucho más sobre este tema y les ha permitido concienciarse aún más. “Por ejemplo, no sabíamos que ahora mismo todos podríamos tener microplásticos dentro o que hay islas y continentes de plástico. Fue un gran shock y saber que podíamos ayudar con nuestra idea fue algo muy bonito”, dice.

Asimismo defiende que es necesario que la gente, y sobre todo las nuevas generaciones, tomen conciencia sobre esto. “Creemos fielmente que la contaminación es uno de los problemas más importante que tiene el mundo ahora junto con el calentamiento global y pensamos que hay muchos jóvenes que no están realmente concienciados”, sostiene. Por ello a través de este proyecto buscan “llegar a todas partes”, y hacer el mundo “un poco más amable”.

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