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El cierre a la hostelería pone en jaque más de 40.000 contrataciones en el último trimestre del año en la comunidad

La campaña veraniega se saldó con la destrucción de 30.000 puestos de camareros y más de 5.000 de cocineros y ayudantes respecto a 2019

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Las nuevas restricciones al sector de la hostelería autonómica están poniendo en jaque más de 40.000 contrataciones durante el último trimestre del año en Castilla y León. Las cifras de las ocupaciones más contratadas que facilita el Gobierno regional durante esos meses encumbran la profesión de camarero como la más demanda en la Comunidad, con una media de más de 35.000 contratos en el último lustro, a los que habría que sumar unos 3.500 de cocinero y cerca de 5.000 de sus ayudantes.

La magnitud del problema para muchas personas que se sostienen a base de contratos temporales durante las campañas festivas se acentúa a medida que pasan los meses y es que llueve sobre mojado. El balance del tercer trimestre del año, los meses de verano, julio, agosto y septiembre, es demoledor. La contratación de camareros asalariados que el año pasado fue la profesión más demandada, como venía siendo habitual en periodo vacacional y supuso 50.669 empleos, se desmoronó hasta las 21.476 contrataciones, es decir, se perdieron 29.193 puestos por el impacto de la COVID. Aún así, siguió siendo el segundo sector por peso en la generación de empleo, solo por detrás de la industria manufacturera.

Las cifras analizadas por Ical, precisan también que los contratos a cocineros asalariados ascendieron a 2.821, lo que representa 2.028 menos que un año antes en los tres meses de estudio; y también se perdieron 3.277 empleos de ayudante de cocina, ya que este año se emplearon 2.821 personas para estas labores, frente a las 4.849 de 2019.

 

Músicos sin empleo

Pero no solo los trabajadores dependientes de la hostelería sufrieron este verano la crisis de la pandemia. Las medidas anticovid y la supresión de las fiestas en los municipios en la Comunidad, dejaron sin trabajo a músicos y cantantes, que no aparecen en la lista de las profesiones más contratadas en verano, cuando en 2019 estaban los octavos, con 4.981 empleos. Asimismo, otra actividad con mucho impacto en el empleo, fue la de monitores de actividades recreativas, que el año pasado se situaba como la sexta más demanda, con 7.577, y este ejercicio sólo generó 2.893 contratos, es decir, se perdieron 4.684.

El comercio también aparece entre los sectores con más pérdida de contratación en el tercer trimestre del año, ya que los vendedores sumaron 7.700 empleos, 2.152 por debajo de la cifra del ejercicio precedente.

 

El agro sigue creciendo

Los peones de la industria manufacturera se situaron como los más contratados este año, con 36.992 empleos durante el tercer trimestre, aunque también fueron 787 menos que en el año 2019. Estos datos negativos contrastan con los de el sector primario, que siguió con su senda de crecimiento continuado en plena pandemia, e impulsó 13.057 puestos de trabajo en los meses de estudio, lo que supone 2.318 más que el año anterior.

Cabe destacar además, que otras profesiones también crecieron durante esos tres meses de verano en contratación, como la de empleados domésticos, con 3.115 puestos, 314 más que en 2019; la de oficiales, operarios y artesanos, con 3.152, que sumó 171 respecto al ejercicio precedente; y los albañiles, que alcanzaron 2.819 puestos, siete más en un año.

 

La campaña de Navidad, perdida

El presidente de la Confederación de Hostelería y Turismo de Castilla y León, el empresario segoviano Ángel Blasco, asumió que la campaña de Navidad, que supone más del 20 por ciento de los ingresos del año “está perdida” en el sector hostelero porque “hay inseguridad” y constató que no sólo sufrirán los miles de trabajadores que se quedarán en la calle “definitivamente” y el elevado porcentaje de empresas que no podrán abrir, sino también las miles de personas que cuentan con los ingresos de un empleo de temporada.

Blasco sentenció que las pequeñas empresas “están fastidiadas” ante las perspectivas navideñas poco halagüeñas, y eso sin hablar de la paralización de bodas, bautizos, comuniones o reuniones empresariales. Puso de relieve que junto a los pequeños empresarios hay miles de trabajadores en peligro que siguen en ERTE y “aún no han cobrado”. “ La situación es dramática, da miedo porque no se ve luz al final del túnel”, sentenció, para reprochar que se cierre el sector, como desde este viernes en Castilla y León, cuando “no supone menos contagios”. Con todo, asumió que lo primero es proteger la vida de las personas, y cumplirán con lo que digan las autoridades, porque son un “sector responsable”.

 

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