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El COVID consolida su ralentización, pero todavía hay 220 pacientes en las ucis que hacen inviable la desescalada en CyL

Las plantas de hospitalización acogen a 497 enfermos

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El ritmo de nuevos contagios por COVID-19 consolida su ralentización, pero todavía hay 220 pacientes ingresados en las ucis que hacen inviable avanzar hacia una desescalada. Es más uno de cada tres pacientes ingresados por COVID-19 son pacientes críticos, a lo que se suma que en esta tercera ola las estancias medias han aumentado hasta los 32 días y más de un diez por ciento de los pacientes permanecen 40 días.

“Este dato es importante, porque la evolución es más lenta”, precisó la consejera de Sanidad, Verónica Casado, quien indicó que la Comunidad no puede permitirse una cuarta ola con esta cifra de críticos -confió en que no llegue-, por lo que hasta que la media de ingresos en las ucis no alcance el 35 por ciento no puede darse ningún paso en falso. En estos momentos, la media está en el 40,74 por ciento, en el nivel muy alto del semáforo COVID.

La consejera, que hoy compareció junto al vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno Extraordinario, reconoció que la situación mejora en la Comunidad, así como en la propias plantas de los hospitales, lo que está permitiendo que se retomen la actividad no covid.

En cuanto a la ocupación en planta, hay 717 pacientes COVID ingresados, de los que 497 están en planta y 220 en las unidades de críticos, el punto “más débil” de la evolución de la pandemia, que es clave para bajar la presión asistencial, insistió Casado.

Además, precisó que el propio Comité de Expertos así lo reconoce, pero pide ser prudentes, vigilando cualquier síntoma, y teniendo en cuenta que hasta que la incidencia acumulada no se encuentre en los 250 casos no se estaría cerca de los criterios para poder desescalar.

“Estamos viendo una alta penetración de la cepa británica, más contagiosa y con mayor nivel de mortalidad”, dijo, por lo que hay que extremar las precauciones, también ante las mutaciones y la cepa sudafricana, de la que se detectaron dos casos la semana pasada, con tres contactos que han dado negativo en PCR, y que se encuentran en aislamiento.

Por ello, insistió en la necesidad de controlar los contactos sociales, y también actuar con prudencia de modo que la Semana Santa no sea diferente al resto.

En estos momentos, explicó que la incidencia mejor en toda España, con 193 casos por cada 100.000 habitantes, pero se está observando una ralentización del ritmo de los contagios en el descenso semanal, lo que indica que las comunidades están entrando en un valle. En el caso concreto de Castilla y León, se encuentra en el noveno puesto en incidencia a 14 días y en el séptimo a los siete, con 171,03 y 70,15 casos, respectivamente.

Por lo que respecta a la evolución de las provincias, a los 14 días, Soria supera la media, con 434,27 casos, en riesgo muy alto, mientras que Burgos, León y Palencia continúan cifras elevadas, con 208,58 casos, en el primero, y con 221,5 y 214, 57 en los otros dos. Las tres están en nivel rojo, así como Salamanca, con 151,56; y Segovia, con 166,8, mientras que Valladolid y Zamora han entrado en nivel medio, con 114,28 y 67,41 casos, respectivamente.

La consejera achacó estas cifras a la variante británica, algo que están siguiendo y que corroboran los análisis. En el caso concreto de Soria, precisó que 80 afectados nuevos son por esta cepa, lo que puede explicar los incrementos.

Por lo que respecta al índice de reproducción del virus, la media de la Comunidad está en 0,83, con Burgos, Soria y Valladolid, acerándose al uno, con 0,97, 0,88 y 0,89. En Ávila la cifra es de 0,6; en León está en 0,81; en Palencia, en 0,64, mientras que en Segovia en un 0,79, y en Zamora, un 0,72.

 

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