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El regalo del tiempo en beneficio de los más pequeños

El programa de voluntariado universitario ‘Volunipedia’ cosecha un gran éxito en su primer año, y ofrece asistencia a nueve menores gracias a la ayuda de 12 alumnos de la UBU

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Ricardo Ordóñez / ICAL Ana Isabel Ruiz, voluntaria de la Universidad de Burgos en el HUBU

 

Dicen que el mejor regalo que se le puede hacer a una persona es dedicarle parte del tiempo de uno. En la época actual, donde la sociedad avanza a pasos agigantados y las nuevas tecnologías parecen ser el regalo favorito de niños y mayores, a veces se olvida que los mejores presentes se encuentran en lo más simple y cotidiano. Una premisa que tienen muy claro los nueve niños y niñas que a lo largo de este 2019 han requerido de la asistencia del programa de voluntariado universitario ‘Volunipedia’, gracias al cual durante su estancia en el hospital han podido contar en todo momento con una persona que les hiciese compañía durante la ausencia de sus familiares.

Este programa para el acompañamiento pediátrico hospitalario se puso en marcha el pasado año, cuando los encargados del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) , siendo conscientes de lo complicado que les resultaba quedarse solos a los pequeños, decidieron ponerse manos a la obra, y, en colaboración con la Universidad de Burgos, llevar a cabo esta iniciativa. De esta forma, los más pequeños lograban sentirse menos ‘solos’ durante su estancia en el Hospital, y, a la vez, los universitarios voluntarios lograban adquirir una experiencia que les servirá en su carrera profesional.

Es el caso de una de las alumnas que ha participado en este proyecto, Ana Isabel Ruiz, quien cursa el tercer curso de Terapia Ocupacional en la UBU, que decidió apuntarse hace un año a este programa, porque “le gustan los niños”, y porque vio en este proyecto “otro tipo de voluntariado que no había visto todavía”, que además le podía servir “para ver un poco la realidad que hay en los hospitales”. De esta forma, durante este verano, la joven ofreció su ayuda y compañía a un pequeño que estuvo ingresado en la planta pediátrica del centro burgalés.

“Se trata de sustituir un poco a la familia en ese momento”, explica la madre de una de las primeras niñas que requirió de este apoyo, Rosa Arrabal, cuya pequeña Haizea ha tenido que ser hospitalizada en varias ocasiones, y este programa ha sido de gran ayuda para ellas. “En mi caso ayudó a que no perdiera mi puesto de trabajo”, dijo, puesto que aunque desde su empleo no le ponían pegas para que se ausentara para cuidar a su hija, Rosa entendía que no podía faltar tantos días, puesto que había otra persona que también dependía de ella.

“Esa chica regaló su tiempo para que yo pudiera ir a trabajar”, afirma, una acción de la que se siente muy agradecida, puesto que también ayudó a que el estado de salud de su pequeña mejorara. “Aunque yo intentaba no transmitirle mis preocupaciones, los niños tampoco son tontos”, dijo, por lo que lo pasan mal al ver cómo van pasando los días y continúan ingresados. “Me parece una cosa maravillosa que una persona ponga su tiempo para ayudar en estas circunstancias que no son buenas y que además lo haga con su mejor sonrisa”, es algo que “no tiene precio”, subraya.

Por su parte, la supervisora de la unidad de pediatría, María Jesús García, afirma que esta primera edición ha tenido un “resultado muy positivo”, ya que se han podido atender todas las peticiones por parte de las familias. Este programa ha facilitado ayuda a un total de nueve menores, que desde diciembre a julio ofrecieron una labor de acompañamiento e interacción con niños y niñas ingresados en el Hospital, a través de una serie de actividades. De esta forma, alumnos de los grados de Terapia Ocupacional, Pedagogía, Enfermería, Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Administración y Dirección de Empresas, han acompañado a los pequeños en horarios de mañana, tarde e incluso noche.

“Para las familias eran momentos muy duros”, recuerda María Jesús García, por lo que esta iniciativa les ha ayudado mucho, debido a que en ocasiones esas familias tenían otras necesidades que cubrir. “A lo mejor son de fuera de Burgos o de otra provincia”, o incluso no cuentan con familiares en la ciudad que les puedan ayudar, como fue el caso de Haizea, cuya familia vive en el País Vasco.

“Se trata a veces de jugar con ellos o de respetarles el sueño”, continúa la responsable de pediatría, afirmando que además los voluntarios han tenido mucho ‘feeling’ con los niños e incluso cuando se iban estos continuaban preguntando por ellos.

 

 

Una acción ejemplar por parte de los más jóvenes

Otro de los aspectos que tanto las familias como los encargados del programa valoran es la gran disposición de los voluntarios, puesto que se prestaban a ofrecer su ayuda a cualquier hora, pensando únicamente en el beneficio de los más pequeños. “Muchas veces se habla de la gente joven, que se implica poco en los temas sociales o que son egoístas”, indica García, señalando que de esta forma están demostrando que “vienen de forma altruista y están dedicando un tiempo suyo a ayudar a los demás”.

“Van a ser muy buenos profesionales”, augura Rosa Arrabal, porque ya están “empatizando con las personas”, e incluso a través de este tipo de iniciativas buscan “ponerse en el lugar de la otra persona, y verlo desde su punto de vista”.

Por su parte, otra de las encargadas de sacar adelante este proyecto, la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, María Ángeles Martínez, afirma que están muy contentos con este proyecto, que incluso se prepara ya para una segunda edición. Al respecto, la decana de la UBU explica que son once los alumnos nuevos que han solicitado participar en el programa, así como otros siete del curso anterior que están interesados en continuar participando.

Este proyecto está teniendo tanto éxito, y está resultando tan beneficioso, que incluso desde la organización se plantean ampliarlo no solo a niños, sino también a mayores que requieran compañía durante su ingreso. Un ámbito en el que también les gustaría aprender a los universitarios, puesto que consideran que también podría ser beneficioso para ellos y les podría permitir aprender mucho más de cara a su futura profesión.

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