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Las clarisas de Astudillo (Palencia) y los Amigos de Gambia envían un cargamento de alimentos y productos sanitarios a sus hermanas de Angola

Para paliar la hambruna y los efectos del COVID-19

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Brágimo / ICAL. La asociación Amigos de Gambia en coordinación con las Hermanas Clarisas del convento de Santa Clara de Astudillo (Palencia) cargan un contenedor de ayuda humanitaria y alimentos para enviar a Luanda en Angola

 

No es ninguna novedad que la población africana necesite ayuda humanitaria y la solidaridad de todos para poder subsistir, por desgracia. Conflictos armados, dictaduras, hambrunas o fenómenos meteorológicos se erigen como algunas de las causas principales del presente incierto y desolador de uno de los continentes más ricos en materias primas, a lo que se suma la presencia del COVID-19. Son las 9 horas de la mañana y en el patio del Monasterio de Santa Clara de Astudillo (Palencia) se apilan multitud de alimentos y productos sanitarios.

No faltan manos. Tanto las hermanas clarisas como los voluntarios de Amigos de Gambia y de las Damas del Pilar, conformadas por familiares de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid, trabajan para cargar un contenedor de ayuda humanitaria con destino a Angola. Su objetivo es paliar las necesidades más inmediatas de la congregación en el país africano y de las gentes a las que ayudan, afirma en declaraciones a la Agencia Ical el presidente de la asociación de voluntarios, Roberto Vega.

Apunta que el envío parte de las religiosas, pero se han sumado al conformar una “unidad logística y de proyectos”, dado que firman acuerdos con otras organizaciones para llevar a cabo actuaciones solidarias y humanitarias, como sucede con las hermanas clarisas de Astudillo, las cuales necesitaban “apoyo y ayuda en el ámbito del transporte”.

Harina, conservas, agua, azúcar o leche en polvo, entre otros, centran parte de la larga lista de productos que han adquirido las religiosas. A mayores, detalla que se suman las donaciones de empresarios y personas anónimas, así como del Grupo Helios, que colabora con Amigos de Gambia, y ha donado otros tres palets de tomate de primera calidad.

Vega subraya que la situación de hambruna en Angola se complica por la presencia del coronavirus, aunque no esté afectando de manera tan profunda como en Europa o Latinoamérica. “Las hermanas en el país africano lo están pasando mal”, motivo por el que se las apoya en este envío. Además, se complementa con material ortopédico procedente de personas fallecidas, con el fin de dar otra vida a estos elementos en el Tercer Mundo, debido a la colaboración con Aspaym Cooperación Internacional.

 

 

Respecto al movimiento de voluntariado, con base en Valladolid, su presidente traslada que “están a la espera de la autorización del Ministerio del Interior para el cambio de nombre”, dado que al trabajar en diversos países de África, como son Camerún, Cabo Verde, Angola, el pueblo saharaui y la propia Gambia, han decidido actualizar su denominación en España a Personas Unidas Emprendedoras Tendiendo Solidaridad (Puemtes).

 

Hermanas clarisas

Por su parte, la madre superiora del Monasterio de Santa Clara de Astudillo, María Asunción Fombellida, puntualiza que se llevó a cabo la fundación en Angola en 1982, un país en vías de desarrollo que “siempre necesita ayuda”, razón por la que, de vez en cuando, se han enviado contenedores con alimentos y productos a lo largo de estos más de 30 años.

Reconoce que “actualmente reina la paz”, tras la difícil situación a causa de la guerra. No obstante, la pandemia del COVID-19 también afecta al país africano, por lo que “los poco ingresos que sus hermanas y las gentes del entorno podían tener para vivir se han quedado en nada”. Ese es el motivo de la urgencia del envío de alimentos, para que así “puedan estar aliviadas durante una temporada”.

Sor María Asunción explica que la población vendía algunos productos de su huerta “para poder adquirir otros y poder vivir al día, pero ahora no se les permite vender en la calle”. Esto provoca la imposibilidad de conseguir recursos, tanto para la subsistencia de las hermanas y sus familias como de la población necesitada a la que ayudan, asevera.

 

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