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Colegio de pantalla y teclado

El colegio Maristas San José de León cuenta con una estructura de teletrabajo que abarca desde infantil hasta bachillerato y permite que los estudiantes no pierdan materia durante el Estado de Alarma a través de la plataforma digital del centro

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Campillo / ICAL. La profesora de Lengua y Literatura del colegio Maristas San José de León, durante su jornada de teletrabajo

 

Si el Gobierno de España decretó el pasado sábado por la noche el estado de alarma que obligaba a todos los españoles a permanecer en sus hogares durante, al menos, 15 días, la Junta de Castilla y León ya había decidido el viernes cerrar todos los colegios, institutos y universidades de la Comunidad a partir del lunes, siguiendo los pasos de Madrid y Asturias.

Ante esta excepcional situación, se hizo necesario pensar en un nuevo modelo educativo que permitiera a los alumnos de todos los niveles continuar dando materia para poder cumplir con el programa establecido, así como para que los días en casa no fueran tomados como unas vacaciones.

En este sentido, el colegio Maristas San José de León puso sobre la mesa tres preocupaciones, “atender a los niños, hacerlo bien y atender a las familias”, según explica su director, Javier García Calleja, quien desde el primer momento lo tuvo claro. “Estamos en unas medidas de contención que no son vacaciones y prevemos que puedan durar más del tiempo establecido, lo que podría suponer una pérdida de contenidos, que es muy relevante especialmente en Bachillerato”.

No obstante, para hacer frente a ello, el colegio se puso manos a la obra de manera inmediata con una red de teletrabajo que involucra a profesores, padres y alumnos y abarca todos los cursos, desde Infantil hasta Bachillerato.

“Lo tenemos todo organizado de distinta manera según las etapas educativas y tenemos claro que no es momento de inventar cosas, aunque sí podemos aprovechar la ocasión para que los profesores aprendamos de todo esto”, señala García Calleja.

En el caso de la Educación Secundaria Obligatoria, el centro ya trabajaba con herramientas de Google, concretamente Google Classroom, “que ahora se convierte en la clase original para ellos y para los alumnos de Bachillerato”. “Si todos los días los alumnos tienen seis horas de clases, todos los días van a mandarles vídeos, lecturas y actividades que ayuden a ir avanzando materia, al tiempo que hay un ‘feedback’ con el profesorado, porque si no hay nadie que nos apriete un poco, no trabajamos”.

En el caso de los cursos de Primaria, “aun siendo importante no perder materia, los contenidos no son tan relevantes”, por lo que se ha ideado un sistema mediante el que los profesores mandan a los padres actividades mediante la plataforma de comunicación del centro un día a la semana, con una fecha establecida para que “den una evidencia de que están trabajando, hagan un ‘feedback’ al profe y le consulten sus dudas, a través de la plataforma o del correo electrónico”.

Para los alumnos de Infantil, “que no dan temas tan interesantes o complejos”, el colegio quiere que trabajen su psicomotricidad fina, para lo que les han pedido que “dibujen un poco, recorten o que, aquellos que están empezando a escribir, escriban dos o tres líneas”, aunque en este caso “no hace falta ‘feedback’”.

 

Campillo / ICAL. El colegio Maristas San José de León, aplica el teletrabajo a varios de sus profesores. En la imagen, un profesor durante una clase no presencial

 

Satisfacción

Tras unos días de teletrabajo, el director de Maristas San José se muestra “un poquito alucinado”, ya que “los alumnos están respondiendo mejor de lo que esperábamos, porque normalmente siempre hay dos o tres que no devuelven los ejercicios, pero ayer todo el mundo lo entregó en tiempo y fecha. No podemos perder tiempo porque se echa encima el curso y tenemos un grupo de alumnos bastante responsables”.

En cuanto al papel de los profesores, Javier García Calleja señala que la única preocupación de los docentes es “no agobiar a los alumnos”, de manera que, para evitarlo, “semanalmente enviaremos un formulario a las familias para que nos digan cómo lo estamos haciendo, cómo se sienten y si es mucho o poco lo que mandamos”.

Sin embargo, este teletrabajo no ha llegado de nuevas al colegio Maristas San José de León. “Llevamos muchos años trabajando con tecnologías, nuestro centro tiene la Certificación TIC 5, por lo que hace bastante tiempo que trabajamos en digital, para organizarnos con los alumnos de ESO y Bachillerato, por lo que esto no deja de ser una extensión de lo que venimos haciendo”, expone el director del centro, quien reconoce que “ha sido más complejo en Primaria o Infantil”, donde, tras coordinarse ya la pasada semana, “la experiencia está siendo buena y un montón de padres están agradeciendo el trabajo”.

Otro aspecto a tener en cuenta son las evaluaciones, ya que las vacaciones de semana santa serían, si el confinamiento terminase oficialmente la próxima semana, durante los primeros días de abril. “En el caso de segundo de Bachillerato, que llevan un ritmo adelantado porque la evaluación es muy pronto, ya hemos hechos las sesiones por videoconferencia sin ningún problema”, mientras que en el caso de Primaria y Secundaria, “después de dos meses de trimestre ya hay algún examen y muchas actividades que se pueden evaluar, a las que se sumarán alguna de las que se van a pedir durante estos días, porque no todo es la memoria, hay otras capacidades que hay que evaluar”, apunta Calleja, para quien “nada va a ser igual a partir de ahora, después de descubrir las bondades del mundo ‘online’”.

 

Campillo / ICAL. El colegio Maristas San José de León, aplica el teletrabajo a varios de sus profesores. En la imagen, tres profesores del centro durante un descanso de las clases por internet

 

Conexión constante

Estela Jiménez del Campo es profesora de Lengua Castellana y Literatura en segundo y cuarto de la ESO, a lo que suma dos Conocimientos del Lenguaje en cuarto de la ESO, y ha trasladado su despacho al salón de su casa, donde vive un día a día con la misma carga de trabajo que tendría si fuera cada mañana hasta el Colegio Maristas San José, donde trabaja.

“A las ocho de la mañana tienen que tener el material subido, yo lo programo el día antes en la Classroom, la plataforma que utilizamos. Ayer, por ejemplo, tuvimos ejercicios de sintaxis, los hicieron, me los tenían que subir, entregar y yo hoy les subí un PDF con las soluciones y tarea nueva para hoy, así tienen ellos para corregirlas y nosotros nos aseguramos de quién lo ha hecho, quién no y cómo lo han hecho y les podemos dar un ‘feedback’”, cuenta Estela.

Un ‘feedback’ que se produce de manera continua a través del correo electrónico, al que está conectada durante toda la mañana para que los alumnos puedan enviar sus consultas y ella responder con indicaciones.

Para Estela, este modo de trabajo aplicado durante el Estado de Alarma “está muy bien porque los alumnos están permanentemente en contacto con nosotros para preguntarnos dudas, aclaraciones o lo que sea”, pero además “los profesores también estamos conectados entre nosotros y podemos hacer conferencias, porque tenemos plataformas habilitadas para hacer vídeos o para grabar audios, además de muchos recursos que nos ha facilitado el colegio para utilizar durante estos días”.

La profesora de Lengua se muestra satisfecha con la reacción del alumnado a la propuesta del Colegio, de manera que “los chicos en general responden prácticamente todos a ejercicios” en un método de trabajo que “conlleva una gran responsabilidad por parte de los profesores pero también por la de los alumnos, que no pueden perder el tiempo, porque tienen que hacer tantos ejercicios como asignaturas tengan ese día”.

La mayor ventaja de este método de teletrabajo, según destaca la profesora, es “que así los alumnos no pierden clase”, para lo que ella está dando “todos los contenidos que iba a dar en clase, solo que desde casa” para, “con todo lo que envíen y cómo lo hagan, junto con algún tipo de exámenes o pruebas objetivas online”, poder hacer la evaluación trimestral, aunque “por supuesto que hemos tenido que cambiar la manera de proceder para ello, hemos adaptado la programación que teníamos”.

“En principio es más o menos igual, lo que cambia es que obviamente no estamos en clase y no puede ser presencial, pero todas las dudas se resuelven ‘online’”, concluye la docente.

 

Campillo / ICAL. El colegio Maristas San José de León, aplica el teletrabajo a varios de sus profesores

 

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