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Hallado un antiguo arsenal del siglo XV durante las obras de rehabilitación del Castillo Viejo de Ponferrada

Los técnicos documentan la presencia de más de un centenar de bolaños de bombarda y varios proyectiles de catapulta

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Hallado un antiguo arsenal del siglo XV durante las obras de rehabilitación del Castillo Viejo de Ponferrada

 

Las obras de rehabilitación y puesta en uso del Castillo Viejo de Ponferrada permitieron recuperar un antiguo arsenal que los expertos relacionan con la guerra que a finales del siglo XV libraron el segundo Conde de Lemos, Rodrigo Osorio, y los Reyes Católicos. Entre la arcaica munición, los técnicos documentaron el hallazgo de más de un centenar de bolaños de bombarda -un antecedente del cañón- y varios proyectiles de catapulta, realizados en granito.

Según fuentes del Ayuntamiento de Ponferrada, los restos podrían estar relacionados con la guerra entre los Reyes Católicos y el Conde de Lemos, después de que éste usurpara la fortaleza y se negara a entregarla. Tras el conflicto, los proyectiles se debieron almacenar en esta estancia hasta que su posterior abandono hizo que quedasen selladas por el derrumbe de la estructura superior.

En cuanto a su localización, el descubrimiento tuvo lugar en la amplia estancia cubierta que se ubicaba en la zona norte, entre el Cubo Viejo o del Duque de Arjona, erigido en el siglo XIV, y la torre del Homenaje Nuevo. En la excavación de esta zona se halló el muro que delimitaba la estancia y el derrumbe de la planta superior, un espacio cubierto con tejas cerámicas que comunicaba ambas torres.

Según los indicios que se han hallado, esta estructura y la mayoría de dependencias del Castillo Viejo se abandonaron poco después, en la primera mitad del siglo XVI, momento en que se produjo el derrumbe de esa estancia. En siglos posteriores únicamente se mantuvieron las estructuras defensivas perimetrales, como rondas y torres, aunque ya sin utilidad. La zona del palacio, fuera de los límites del Castillo Viejo, fue la única que se mantuvo en uso hasta el siglo XIX.

En el patio de armas la intervención ha incidido en el lateral este, en el que se está construyendo una rampa para favorecer la accesibilidad a la fortaleza. En esa zona, los técnicos documentaron alguna estructura auxiliar, también del siglo XV, así como materiales y otros restos de esa centuria y posteriores. También se ha documentado un enterramiento múltiple que requiere un estudio multidisciplinar más profundo, que ya se está llevando a cabo, informaron las mismas fuentes.

Además, en la zona final de la rampa, junto a la puerta este, se sitúa la zona en la que “más profundidad temporal” se ha alcanzado, documentando restos de dos estructuras de habitación circulares “fosilizadas por la muralla”. La cronología de estas estructuras está aún por determinar y los expertos apuntan que podrían ser medievales -de los siglos XII-XIII- o de la primera Edad del Hierro -siglos VIII-VI a.C.-, ya que la tipología es muy similar en ambos casos y de los dos se han documentado evidencias en intervenciones previas en otras áreas del castillo.

El resto de la intervención arqueológica está llevando a cabo la supervisión de la reconstrucción y restauración de las murallas, mediante el análisis de sus paramentos para definir la secuencia constructiva de la fortaleza, así como las restauraciones que se llevaron a cabo en la primera mitad del siglo XX, de las que apenas existe información.

 

Estado de las obras

Por lo que respecta al ritmo de los trabajos, fuentes del Ayuntamiento de la capital berciana señalaron que las obras llevadas a cabo hasta el momento suponen “la parte más difícil y delicada” del proyecto. Aparte de la excavación arqueológica y su minuciosidad, el resto de los trabajos se centraron en la reparación de los muros norte y este de la fortaleza vieja, donde se ejecutaron apeos, inyecciones, recalces y cosidos dado su “muy frágil estado”.

Esta fragilidad de las estructuras y su delicada intervención “era previsible” según la experiencia de obras anteriores pero “requiere de técnicas muy complejas que están dilatando mucho la ejecución de esta fase fundamental del proyecto”, apuntaron los responsables de la intervención. En ese sentido, se prevé que las labores de esta fase se prolonguen hasta finales de febrero. Una vez que los muros de piedra estén consolidados y rematados, las estructuras de madera que ya están siendo fabricadas en taller se empezarán a montar en el edificio, apuntaron las mismas fuentes.

El proyecto de rehabilitación del Castillo Viejo fue otorgado por el Ministerio de Fomento al Ayuntamiento de Ponferrada en diciembre de 2018 mediante la Convocatoria del Programa de Conservación del Patrimonio Histórico Español conocido como ‘1,5% Cultural’. Las obras, aprobadas por la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de la Junta de acuerdo al Plan Director del Castillo de los Templarios, redactado en 1994, arrancaron en junio del año pasado.

La empresa que ejecuta los trabajos es la UTE formada por las compañías Orega y Coviastec, bajo la dirección de obra del arquitecto Fernando Cobos. La dirección arqueológica del proyecto es responsabilidad de Rodrigo Garnelo y la inversión total asciende a casi dos millones de euros, de los que 1,3 millones corresponden al Ministerio de Fomento y 580.000 euros al Ayuntamiento de Ponferrada.

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