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Los Tolmos de Caracena (Soria) Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arquelógica

Por otro lado, la Administración autonómica apoya con 141.000 euros a tres entidades deportivas en si labor de promoción y divulgación del deporte y de formación de sus profesionales

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El Consejo de Gobierno aprobó hoy la declaración de Los Tolmos, de la localidad soriana de Caracena, Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica. Con esta catalogación se resuelve un expediente incoado en 1980. Asimismo, y atendiendo a la distribución y dispersión de los materiales arqueológicos, se delimita el área comprendida en su entorno visual y ambiental inmediato con la misma categoría, “un ámbito espacial necesario para encauzar jurídica y materialmente la protección del yacimiento, garantizando su contemplación y estudio”.

El yacimiento arqueológico de Los Tolmos se encuentra al sur de la localidad de Caracena, en el municipio del mismo nombre, situado en el extremo suroeste de la provincia de Soria, y ocupa 4,9 hectáreas sobre las pendientes de un meandro del río en el estrecho desfiladero en el que destacan dos pequeñas mesetas pétreas o tolmos que le dan el nombre.

Según la Junta, esta localización resguardada, junto con unas características favorables al cultivo, deben ser la explicación de la sucesión de ocupaciones humanas del lugar. Las excavaciones arqueológicas realizadas entre finales de los años 70 e inicios de los años 80 del siglo XX permitieron reconocer e investigar asentamientos de la etapa media de la Edad del Bronce, época tardorromana y medieval.

Tal vez sea la primera de las ocupaciones la más reconocida de Los Tolmos, desarrollada hacia la mitad del segundo milenio a. C., de la que se conocen dos cabañas de planta rectangular y esquinas redondeadas, así como algunos enterramientos en fosa, uno de ellos junto a una de las cabañas y otro, esta vez triple.

Los análisis polínicos pusieron de manifiesto que, durante la Edad del Bronce, en el lugar predominaba la pradera, con presencia de bosque abierto, un entorno que ofreció buenas posibilidades para el desarrollo de una economía ganadera basada en ovicápridos, bóvidos y caballos, de tipo pastoril, si bien se sostiene que el grupo que ocupó Los Tolmos debió hacerlo sobre todo en primavera-verano, dada la presencia de hogares fuera de los lugares de habitación, lo que viene a demostrar que las cabañas, por su reducido espacio, sólo se utilizaron como protección nocturna. La temporalidad parece también confirmada por las investigaciones sobre las especies animales encontradas y las fechas de matanza de éstas. Su economía se veía completada por la actividad cinegética y por la existencia de pequeños cultivos cerca del yacimiento.

En cuanto a la cultura material, se hallaron las típicas producciones cerámicas de la época en la meseta, junto a elementos metálicos encontrados de cobre prácticamente puro, así como útiles en hueso y material lítico menos variado y más escaso.

Dos milenios después, volvió a ser ocupado el lugar en época tardorromana, probablemente a finales del siglo IV d.C. A este momento corresponden suelos de habitación, realizados con tierra apisonada o con empedrados de pequeños cantos de río. En un sector diferente al de estas estructuras de habitación, superpuesta también a la inhumación triple de la Edad del Bronce, apareció una tumba infantil de época romana. Existen evidencias de una última ocupación, de época probablemente medieval, a la que se adscribirían algunas estructuras constructivas, aterrazamientos y viales, que siguen siendo visibles a día de hoy.

Las características favorables del emplazamiento y la existencia de un poblamiento humano a lo largo de casi 4000 años, en el que destaca, por su antigüedad y tipología, el asentamiento estacional de gentes que levantaron y habitaron cabañas de entramado vegetal, realizaron fuegos al exterior y de las que se reconocen varias inhumaciones del Bronce Medio, datadas en la primera mitad del II milenio a. C., hacen de este “uno de los yacimientos arqueológicos más señeros de la época reconocidos e investigados en el oriente de la Meseta Norte”.

 

Subvenciones a entidades deportivas

Por otro lado, el Consejo de Gobierno autorizó hoy un paquete de subvenciones por un importe global de 141.000 euros, dirigidas a tres entidades deportivas, con la finalidad de financiar proyectos de promoción y divulgación de esta actividad en sus distintas disciplinas, así como de apoyar la preparación de los profesionales en Castilla y León.

La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte concede la ayuda de mayor importe, 60.000 euros, a la Real Federación Española de Rugby para financiar los gastos derivados de la concentración de la Selección Española masculina, que participa en la Rugby Europe Super Cup y en otras competiciones o partidos celebrados durante el año 2023.

Por su parte, la Asociación de Federaciones Deportivas de Castilla y León (AfedeCyL) recibe 36.000 euros para el desarrollo de la plataforma ‘Sportcyl.tv’ durante 2023. El objetivo de este proyecto es proporcionar un medio de comunicación digital completo y a medida para cada federación deportiva, integrado totalmente en su imagen corporativa, y abarcando los tres pilares básicos de la comunicación: televisión a la carta, radio (podcast) y diario digital a medida.

La tercera de las ayudas aprobadas por el Consejo de Gobierno, cuyo importe asciende a 44.982 euros, tiene como beneficiaria a la Real Federación Española de Voleibol y se concede para el funcionamiento, en 2023, del Programa de Tecnificación Estatal de Voleibol del centro especializado de Palencia en 2023, cuyo objetivo es atender al perfeccionamiento de los deportistas que puedan tener más proyección en la alta competición.

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