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Neumología y Medicina Interna trazan un plan de contingencia frente al COVID-19 para agilizar traslados y unificar criterios clínicos

Sacyl aplica su modelo UCI durante la pandemia para reforzar la coordinación entre hospitales

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Ante el otoño caliente que se avecina en virtud de la evolución de los datos epidemiológicos, la Gerencia Regional de Salud ultima un plan de contingencia para las especialidades de Neumología y Medicina Interna frente al COVID-19 que apuesta por centralizar la decisiones de toda la red hospitalaria en dos coordinadores, como ya ocurrió en los peores momentos de la crisis sanitaria con las UCI, bajo el mando de Jesús Blanco Varela.

 

Nacho Valverde / ICAL. Jefe de Neumología del Hospital General de Segovia, Graciliano Estrada

La estrategia difumina los departamentos estancos entre unidades, pero también entre hospitales, ya que el objetivo es reforzar el concepto del sistema sanitario en red y agilizar la toma de decisiones entre estos profesionales a medida que aumente el número de pacientes COVID-19 en los centros.

Se trata de una hoja de ruta que fija cómo deben implementarse los especialistas de Neumología en los equipos de Interna o de otras especialidades, y hacerlo de una manera común y flexible para que cada hospital se pueda sentir cómodo con su número de profesionales y pacientes, ya que la situación difiere mucho entre un hospitales comarcales de segundo o tercer nivel. Además, unificará criterios clínicos para acabar con la variabilidad clínica a la hora de tratar a los pacientes.

El modelo, como ya ocurrió con las UCI cuando las camas se saturaron en algunos centros, también fija y agiliza el traslado de pacientes ante el caso de que fuera necesario activar las derivaciones o, incluso, recurrir al edificio Rondilla, antigua sede del Hospital Universitario Río Hortega, donde se habilitan hasta 200 camas ante un repunte de la incidencia del virus.

“Estamos cerrando un documento de consenso para que todos los profesionales tengan las claves de base, y queremos que sea refrendado por todos los profesionales para que se sientan cómodos, y que sea flexible para adaptarse a la realidad de cada área”, explican a Ical fuentes de la Consejería de Sanidad, que inciden en que es una “estrategia de gestión” para implementar todas las medidas necesarias de forma ágil y eficaz en cualquier momento que sea necesario, y para garantizar que, independientemente del lugar donde se viva, “los pacientes en Castilla y León tengan las mimas posibilidades de una correcta atención de calidad”.

 

“Durante los momentos críticos de la pandemia todo el mundo trabajó en equipo porque era fundamental tener mucha plasticidad. Medicina Interna lo lideró, acoplando primero personal de Neumología y después de otras unidades para los equipos COVID hospitalarios. Eso se deshizo, y cada uno volvió a atender su patología no COVD”. De lo que se trata ahora es de contar con un plan de contingencia ante un repunte de casos y en dos especialidades críticas para el abordaje del coronavirus.

 

Coordinadores

Las cabezas visibles del nuevo modelo de coordinación, que han sido avaladas por todos los responsables de los distintos hospitales de Sacyl, son el jefe de Neumología del Hospital General de Segovia, Graciliano Estrada, y del jefe de la Unidad de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Clínico Universitario de Valladolid, Carlos Dueñas, que además es coordinador asistencial COVID-19 del centro hospitalario.

Ambos coinciden en las virtudes del modelo que agilizará la interlocución, la toma de decisiones y permitirá que los profesionales cuenten con una guía de buenas prácticas de asistencia a pacientes COVID-19, un documento de mínimos para que todos los hospitales trabajen en la misma dirección en las áreas COVID y en las de sospecha, y teniendo siempre en cuenta sus peculiaridades, desde las de un centro sin neumólogos, hasta uno con equipos de alta tecnología.

“Hay hospitales en los que no hay neumólogo, donde el soporte ventilatorio más complejo a veces lo tienen que asumir los internistas. Se trata de ofrecerles unas pautas de manejo de ventilación, por ejemplo. Se van a ir actualizando las novedades y las posibilidades terapéuticas”, y se van a fijar criterios que pasan desde cuándo derivar a los pacientes a Primaria, a otros de seguimiento e ingreso en UCI, explica Dueñas.

“Es trabajar en red y como un único equipo. No conocemos el escenario al que nos vamos a tener que enfrentar, pero vamos a estar preparados con la unión de Interna, Neumología y UCI, dentro del hospital y entre hospitales”, precisa Estrada, quien incide en la ventaja en la homogeneización en el tratamiento de los pacientes a partir de resultados científicos. “No va a importar estar en Soria, Segovia, Zamora o Valladolid, el paciente va tener siempre el mismo tratamiento y las mismas posibilidades”.

 

Modelo de “éxito”

La experiencia arranca tras el “éxito” del modelo UCI que ha sido “muy útil” y partiendo de la base de que había que coordinar a los servicios de Medicina Interna y Neumología, condenados a entenderse dentro de los hospitales y a liderar la atención a los pacientes COVID.

“Todos los hospitales de Castilla y León tienen una dotación suficiente y adecuada de unidades de críticos para atender a su población. El problema ha sido que la pandemia ha azotado con una intensidad diferente en las provincias, y en algunas, con hospitales más pequeños, ha tenido un intensidad muy elevada”, recuerdan desde Sacyl, para reconocer que la coordinación permitió que, independientemente de que en algunos centros se agotaran las camas UCI, la asistencia llegara a todos los pacientes, sin colapsarse el sistema en ningún momento de la pandemia.

“Siempre se evacuó a pacientes a otras unidades que estaban disponibles y en horas, con resultados muy buenos y con la máxima seguridad para los pacientes”, el modelo ha sido “un éxito” que ahora se quiere lograr en estas otras dos especialidades.

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