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Luchadoras con belleza

La Asociación Española Contra el Cáncer en Palencia enseña a las pacientes la mejor manera de maquillarse y elegir la peluca o el pañuelo para evitar al máximo los efectos del tratamiento oncológico

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Brágimo / ICAL . (IaD) Carmen Herrero con Sara; y Ludy con Tere , en el taller de maquillaje en la sede de la Asociación Española contra el Cáncer de Palencia

 

La estética y la belleza no están reñidos con los tratamientos oncológicos. Bajo una meta tan clara y sencilla y con el fin de conseguir que el aspecto físico de los pacientes sea el más parecido al de antes del proceso, la Asociación Española Contra el Cáncer en Palencia lleva a cabo el taller ‘Ponte guapa: Recobra tu imagen’. Prácticas y trucos de maquillaje y colocación de pañuelos o pelucas estructuran este encuentro social y muy femenino.

La trabajadora social de la Asociación Española contra el Cáncer en Palencia, Encarna Bengoechea, traslada a la Agencia Ical que el citado taller surge para “dar respuesta a las necesidades que plantean las personas que acuden a la asociación, ya que, uno de los servicios más demandados es el préstamo de pelucas”. En ese sentido, dicha acción se realiza de “manera gratuita para las personas que están en tratamiento activo, generalmente mujeres, en el momento que comienzan con la quimioterapia”, apunta.

“Hay dudas sobre la peluca que deben elegir, el tipo de cabello, la forma de colocarla y el maquillaje”. Y es que, la pérdida del cabello es “un impacto importante”, pero afirma que “varíe su imagen no quiere decir que cambie su identidad”. Por ello, se pretende “facilitar una serie de pautas para que el aspecto físico sea el más parecido al de antes del inicio del tratamiento”. Bengoechea añade que, de la mano del psicólogo, se intenta “ayudar a gestionar todos los cambios, porque, aun así, la imagen nunca va a ser igual que antes”, quien subraya que “hay que saber aceptar ese cambio que va unido al proceso oncológico”.

Una de las usuarias, Sara Garoz, detalla a Ical que la diagnosticaron el cáncer durante su embarazo, por lo que fue “algo complicado y agobiante”, al ser, además, “asintomático”.Tras un proceso “largo y lento”, Garoz lleva luchando más de dos años. Reconoce que ya era socia de la asociación, pero el hecho de venir a la Aecc se remonta a siete meses antes de empezar con el tratamiento de quimioterapia, debido al “aumento del agobio y la carga psicológica de la situación”. “Aunque dicen que se va a caer el pelo, no se termina de asumir”, asevera.

No obstante, añade que “nunca ha sido amiga de las pelucas”, por lo que prefiere llevar pañuelos, quien apunta que “no tendría pudor por llevar la cabeza al aire”. Aun así, detalla que se acercó a este curso para asesorarse sobre los cuidados de la piel, debido a su deterioro por el tratamiento. A mayores, Sara Garoz asegura que la asociación realiza un acompañamiento total, y lanza un mensaje al resto de afectadas para que tengan claro que “no están solas”.

Teresa Rebollar, otra usuaria y paciente que lucha con “optimismo” contra el cáncer explica que “no se la pasó por la cabeza” ir a la asociación, pero, una amiga muy implicada en el colectivo la invitó a que hablara con la psicóloga. Acción de la que “no se arrepiente, debido al asesoramiento y el ánimo, dado que, además de la salud, el aspecto físico es fundamental”, puntualiza. Rebollar subraya que “lo importante es aceptarlo, ya que hay un periodo de luto y aceptación”, y comenta al resto de mujeres que “si necesitan ayuda, la asociación está dispuesta a ayudar sin exigir nada a cambio”.

 

 

La estética y las pelucas

Las personas que necesitan las pelucas no tienen más que acercarse por la sede y probarse todas las opciones existentes para elegir la que más se adapte a su estética. Tras ello, cada paciente puede quedarse con ella hasta el tiempo que la necesiten. Por otro lado, en otras ocasiones, hay mujeres que compran la peluca, pero, en el momento en el que ya no la necesitan, la donan a la asociación para que otras compañeras se puedan beneficiar de ellas.

A mayores, para todas aquellas personas que quieran colaborar con el colectivo, pueden donar su cabello, a partir de diversas peluquerías -Ana Fombellida, Mari Carmen, Carmela, Ludy y Mariché Pérez- donde pueden cortarse el pelo y dejarlo allí o incluso traer la coleta a la propia asociación. Tras ello, dicha donación, será empleada para hacer pelucas nuevas.

En la iniciativa colabora Ludy López y Mari Carmen Herrero, quienes dejan claro la importancia de aconsejar a las usuarias y conseguir que las mujeres no noten el impacto de la pérdida del cabello, ya que, una peluca “no es igual que vender un par de zapatos”. Ambas recalcan “la satisfacción de observar la alegría que otorgan a mucha gente, al verse guapa y cómodas”. Hay que “intentar transmitir a todas aquellas, que igual no se atreven a acercarse a salones de belleza, que este tipo de acciones son más suaves”, aclaran.

En dicho taller se enseña a las participantes a colocarse las pelucas, así como la elección de las mismas, dado que “deben llevar un color lo más semejante a su pelo”. Además, también asesoran en la vestimenta con pañuelos, aunque comentan que la mayoría apuesta por la peluca, al querer “pasar desapercibidas y verse muy favorecidas”. “Si te ves bien te sentirás bien”, apostilla Herrero.

Respecto al maquillaje, Ludy López traslada que el proceso “es complejo”, porque en algunos casos existe la pérdida de las pestañas y las cejas, con “el impacto que provoca en el rostro”. Por ello, enseñan técnicas para “suplir al máximo esa situación, de la mano de pestañas postizas o maquillando al ojo de una manera adecuada para que parezca más grande”, relata.

 

 

La asociación

La trabajadora social de la Asociación Española contra el Cáncer en Palencia, Encarna Bengoechea, asegura que la labor de la asociación se centra en “poder ayudar y acompañar a las personas que están pasando por un proceso oncológico, a través de una serie de servicios gratuitos que se prestan en la misma”, desde el apoyo psicológico, con terapias individuales y grupales, hasta los servicios de atención social, como es el préstamo de ayudas técnicas y material ortoprotésico.

Enmarcadas en las ayudas sociales, el colectivo ofrece un servicio “gratuito de alojamiento, al poseer una serie de pisos para aquellos casos en los que el paciente se tiene que trasladar a otras provincias para recibir el tratamiento”. Además, también existen las ayudas económicas para poder dar un empujón a determinadas personas que están pasando una situación delicada en esos momentos, añade.

Por otro lado, Bengoechea explica que la asociación realiza labores “importantes para la captación de fondos para poder financiar los proyectos de investigación”, dado que, desde hace dos años, se comenzó con un montante de 120.000 euros, gracias a diversas actividades como las carreras benéficas o las mesas informativas, entre otras. Al mismo tiempo, el colectivo “está involucrado en programas de prevención de cualquier tipo de cáncer, así como otras campañas de sensibilización en el ámbito educativo”, concluye.

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