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Salamanca procesionará en silencio, sola y desde la otra orilla

Es el tercer año, de los casi 50 que lleva de existencia, en el que la procesión del Cristo del Amor y de la Paz no puede desfilar durante la Semana Santa de Salamanca

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David Arranz / ICAL . Procesión de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz

 

Este año el día del Amor Fraterno en Salamanca será diferente, al igual que el resto de la Semana Santa. La marcha penitencial de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz no discurrirá por la ribera del Puente Romano, ni los tres toques retumbarán en los corazones de cada uno de los presentes en los alrededores del Arrabal, ni se abrirá esa puerta de la iglesia para alzar la imagen de su Cristo y de María Nuestra Madre.

Las calles permanecerán vacías, sin olor a incienso al paso de las tallas, sin alabanzas ni aplausos. Este año, las lágrimas se compartirán de una manera diferente. “Si pudiéramos juntar todas las lágrimas derramadas el Jueves Santo, se podría formar un riachuelo”. Así relata ese sentimiento “inexplicable” de todos los que comparten esta devoción el presidente de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz de Salamanca, Manuel González. La luz de sus faroles no iluminará las calles esa noche, será “la que aporte cada corazón desde su ventana”. Las chascas y las tablas, los cuernos y la antigua campana no acompañarán a los hermanos en su camino penitencial. Tampoco las cornetas y tambores se sumarán al silencio “roto” en una Pasión que “se queda en cada casa”.

“Mucha pena, dolor y decepción” son las palabras más repetidas estos días por los cofrades. Para esta hermandad salmantina, con esta son tres las ocasiones en las que la procesión del Jueves Santo no desfilará por las calles de Salamanca en sus 49 años de existencia. Después de todo un año de hermandad, con los actos de convivencia, las misas o la preparación de los dispensarios de carga o la banda, “se vive con una sensación de impotencia, no se puede describir”.

“El sentimiento de pena y tristeza de cada hermano se llevará por dentro, cada uno desde su casa”, sentencia Manuel González. Atrás quedarán las peticiones y promesas cuya penitencia se cumpliría descalzos o cargando la imagen encima de su hombro. Ahora serán peticiones y deseos lanzados para imaginar una Pasión “acompañada” en la que los tambores rompan ese silencio sepulcral que se percibe en cada calle y en cada cuesta de la capital del Tormes.

El próximo año la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz celebrará “con más fuerza y ganas” su 50 aniversario. Su presidente asegura que empezarán a trabajar en los actos que se llevarán a cabo, con la esperanza de que la próxima Semana Santa “sea aún con más devoción y sentimiento por parte de cada uno”.

 

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