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Tierras Altas, el ejemplo de que la despoblación gana la partida al covid-19

La única comarca de Soria en pasar a la fase 1 retoma con “recelos y cautelas” cierta normalidad

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Concha Ortega / ICAL. Los bares de San Pedro Manrique permanecen cerrados

 

Las Tierras Altas de Soria, la comarca más despoblada de la Unión Europea, ha podido recobrar hoy parte de la “nueva normalidad”, aunque en la práctica para sus escasos vecinos “poco o nada se ha notado de momento”. Recelan de ser los primeros en entrar en la fase 1 de la desescalada de la provincia de Soria; tienen miedo a que esta tierra, siempre castigada por el éxodo y el abandono y ahora ‘covid Free’ pueda contagiarse. El esfuerzo y la responsabilidad de los habitantes ha permitido que esta comarca este libre de virus. No quieren perder la partida.

En San Pedro Manrique, la localidad con más censados-620 habitantes- de la verde comarca limítrofe con La Rioja, cuna de la trashumancia de Castilla y León, los tres bares disponibles para los parroquianos no han abierto y el movimiento a primera hora de la mañana era el mismo que cuando se encontraba en la fase 0.

Ana Gordo, responsable del bar de las piscinas, asegura que, de momento, no abrirá esta semana, pues tiene que acondicionar la terraza y cree que los gastos que tendrá de abrir al levantar la persiana superarán a los ingresos que le generará el dar servicio. “Esta semana han anunciado mal tiempo, la gente está recelosa y no tenemos movimiento de gente de fuera. El establecimiento tiene espacio suficiente para dar servicio con la seguridad en la terraza y, por ello, en las próximas semanas no descartamos abrir al público”, relata, para señalar que la Guardia Civil ya les ha advertido de que estará “muy encima” para asegurar que la distancia social se cumpla.

Benedicto Sánchez, secretario municipal, ha acudido hoy a su puesto de trabajo pero recuerda a un vecino que intenta entrar a su despacho, a la par que conversa con Ical, que “no atiende al público”. Recalca que el pulso de San Pedro Manrique tiene el mismo ritmo que la pasada semana, y añade que él durante el confinamiento y la fase 0 ha acudido presencialmente dos días en semana y con la fase 1 lo hará tres veces. “Los otros dos días teletrabajo. Los trámites se realizan de forma telemática. La biblioteca municipal no la vamos a abrir, queremos ser cautos”, relata.

Por su parte, el alcalde del municipio, Julián Martínez refuerza la idea de “entrar a la nueva normalidad” con cautela, y enfatiza que el Ayuntamiento no puede obligar a los hosteleros a abrir sus establecimientos. “Quizás el fin de semana abra alguno pero está sin definir”, afirma.

 

Concha Ortega / ICAL . El Albergue de Yanguas. que pertenece a la Zona Básica de Salud de San Pedro Manrique, abre su terraza

 

Asegura que la comarca sigue con la vida habitual del confinamiento, pero “quizás” por la tarde “se pueda ver” grupos de personas paseando juntas, hablando en la distancia o las unidades familiares enteras en la calle. “Desde el Ayuntamiento llamamos a la responsabilidad. Nosotros sabemos que los vecinos han guardado de forma ejemplar el confinamiento”, matiza.

En la vecina villa de Yanguas el albergue ha sido el único establecimiento que ha abierto sus puertas para dar la bienvenida al nuevo escenario. Los vecinos del municipio hoy sí han podido tomarse un café desde la terraza de este establecimiento. La gerente del mismo, Vela Toral, detalla haber dispensado alrededor de una docena de refrigerios en las primeras horas de la mañana a vecinos del pueblo y a dos del Villar del Río.

La decisión de abrir el negocio vino por la dimensión considerable de la terraza, que “garantiza la distancia de seguridad”, y precisa que tenían la necesidad de volver a la normalidad y de promover la sociabilización de la gente con las medidas de distancia oportunas.

“No voy a negar que lo hago con miedo, pero creo que después de nosotros el resto de establecimientos hosteleros harán lo mismo y apostarán por volver a la nueva normalidad”, cuenta con optimismo. Vela precisa que las comidas las dará “bajo encargo y de forma muy restringida”, que dará “servicio de comida por encargo”, pero el albergue permanecerá cerrado toda la temporada.

 

Pueblo fantasma

El presidente de Caja Rural de Soria y dueño de Embutidos La Hoguera, Carlos Martínez, alaba la decisión de apostar por recuperar la normalidad de forma progresiva para empujar también la economía soriana. “Sería bueno que abrieran algún bar en San Pedro para crear un ambiente de sociedad”, alienta.

Afirma que la vinculación de la comarca con el sector primario ha permitido que no se pare de trabajar en ningún momento. En la fábrica que regenta, que emplea a 100 personas en San Pedro Manrique, no se ha producido parón alguno y cree que el no tener casos de covid-19 en la comarca es señal de que las cosas se han hecho bien.

 

Concha Ortega / ICAL. El Albergue de Yanguas. que pertenece a la Zona Básica de Salud de San Pedro Manrique, abre su terraza. En la imagen, dos clientes desinfectan sus manos antes de sentarse en la terraza

 

“Quince días antes del estado de alarma en la residencia de ancianos se impusieron restricciones de paso. En la fábrica se organizaron turnos flexibles. Hemos sido un pueblo fantasma porque hay mucha gente mayor y se ha guardado el aislamiento de forma rigurosa”, relata.

El sanpedrano de pro asegura que sus vecinos han realizado el aislamiento de forma ejemplar, y recuerda que el párroco, Toño Arroyo, amenizó el aplauso de las 20 horas cantando la jota, ‘Resistiré’ y los cumpleaños a quién tocara. “Para él también será fácil volver a dar misa. Somos pocos y es fácil que entremos todos, a pesar de que solo se permita sentarse a dos por banco”, anima. Para Martínez el paso a la fase 1 conlleva más aspectos “positivos que negativos”, y admite que San Pedro Manrique será el ejemplo a seguir para el resto de la provincia de Soria.

Tierras Altas es considerada el “desierto demográfico de Europa”. Su zona de salud, que engloba a diez municipios, cuenta con 1.141 censados, de los cuales un porcentaje elevado no reside pero mantienen el empadronamiento. Los diez municipios se extienden en 537,23 kilómetros cuadrados. La densidad de población de esa área de salud es de 2,12 habitantes por kilómetro cuadrado. La despoblación aquí, sí ha ganado la partida al covid-19.

 

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