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Tratamientos para animales ‘made in León’

La empresa de desarrollo de productos veterinarios Aquilón CyL trabaja en una vacuna basada en cepas vivas de ‘Haemophilus parasuis’ contra la enfermedad de Glässer del ganado porcino

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“Desarrollar productos que eviten o disminuyan el uso de antibióticos en el tratamiento de animales, particularmente para el ganado porcino, debido a la importancia de la industria porcina en el ámbito nacional e internacional”. Ese es el objetivo de Aquilón CyL, una ‘spin-off’ de la Universidad de León, particularmente de la Facultad de Veterinaria, encargada de transferir proyectos de investigación al mercado para que otras empresas los licencien.

La empresa Aquilón CyL se fundó en el año 2012 a raíz de la participación catedrático de Enfermedades Infecciosas, Pedro Rubio, que reunió a un grupo de investigadores e inversión del fondo Seguranza, gestionado por la empresa de capital riesgo Clave Mayor, ahora llamado Aticus. Como socios, se encuentran el profesor Pedro Rubio, Ana Carvajal y Marta García, que en aquel momento trabajaba de investigadora en el grupo y la propia Universidad de León. A ellos se suman el veterinario Joan Marca, que contacta a Rubio con el que ahora es director general de la compañía, Luis Ruiz, y su empresa Janus, que se encargaba de transferir proyectos de investigación al mercado en el ámbito humano, por lo que fundan Aquilón para llevar este modelo a la ciencia veterinaria.

Marta García, que en este momento es la project manager de Aquilón CyL, explica que la empresa está externalizada, por lo que se trabaja con diferentes grupos de investigación de manera que “se parte de tesis o proyectos de investigación y se hacen todas las pruebas necesarias para que una empresa grande se interese en el proyecto y lo licencie” pero “nunca con el interés de llegar a comercializar algo”, al contar con “una plantilla muy reducida”.

Dentro de los proyectos fundacionales de Aquilón CyL derivados de la Universidad de León, Marta García hace alusión a un probiótico para lechones, que en estos momentos se encuentra en fase de evaluación en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, para poder licenciarlo.

 

Campillo / ICAL. Aquilón CyL, empresa ubicada en el campus de la ULE dedicada a la investigación veterinaria, que desarrolla una vacuna contra la enfermedad de Glässer del ganado porcino. En la imagen, (IaD) el director general, Luis Ruiz; la directora de proyectos, Marta García y la técnico especialista, Aroa Vicente

 

Primera vacuna en el mundo

Dentro de estos proyectos fundacionales se encuentra también una vacuna contra la disentería porcina, que supondría la primera vacuna contra esa enfermedad en el mundo, ya que hasta el momento no hay ninguna registrada. Esta vacuna se encuentra en fase de terminar toda la información para poder llegar a registrarla por parte de Aquilón con la Universidad de León, instituciones a las que pertenecen todos los autores de las patentes en copropiedad.

Marta García señala que la disentería porcina es “una enfermedad que afecta a los cerdos en fase de cebo y produce diarrea mucohemorrágica”, por lo que “a pesar de no tener una mortalidad muy elevada, sí que produce muchas pérdidas económicas” y “resiste a su tratamiento con antibiótico debido a la evolución de las bacterias”.

La previsión es que esta vacuna “totalmente ‘made in León’ y para todo el mundo” se pueda registrar a finales del año 2022 para, posteriormente, poder comercializarse en diferentes países. Para ello, ya se ha llevado a cabo un ensayo exploratorio en Lleida de seis meses con “muy buenos resultados” y en el mes de julio se desarrollará en Portugal la primera parte de un ensayo multicéntrico “para demostrar que la vacuna funciona en diferentes explotaciones y con diferentes manejos”.

Por otra parte, un año después de fundarse la empresa, en el año 2013, Aquilón CyL adquirió un proyecto con la Universidad de Navarra y el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón para desarrollar ‘Brucellim Aquilón’, un test diagnóstico intradérmico para detectar la brucelosis porcina, que se presentó el pasado 12 de agosto ante la Agencia Europea del Medicamento.

El test ‘Brucellin Aquilón’ se obtiene a partir de una cepa tipo de la bacteria ‘Brucella abortus’ modificada genéticamente para que no provoque las reacciones cruzadas que generan los falsos positivos en las pruebas diagnósticas de la brucelosis porcina disponibles hasta ahora. En caso de aprobarse se trataría del primer test diagnóstico de brucelosis porcina libre del riesgo de falsos positivos disponible a nivel mundial.

 

Campillo / ICAL. Aquilón CyL, empresa ubicada en el campus de la ULE dedicada a la investigación veterinaria, que desarrolla una vacuna contra la enfermedad de Glässer del ganado porcino. En la imagen, (IaD) la bióloga, Nuria Casado; la directora de proyectos, Marta García; la técnico especialista, Aroa Vicente y la veterinaria Ester Hevia

 

Enfermedad de Glässer

El último proyecto que tiene en marcha Aquilón CyL se trata de una vacuna contra la enfermedad de Glässer, para el que trabajan con el grupo de investigación del departamento de Microbiología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, liderado por la doctora Sonia Martínez.

No obstante, la tecnología base de la vacuna proviene de la Universidad de Barcelona, donde desarrollaron la idea de inmunizar a los cerdos de forma intranasal con una vacuna basada en cepas vivas de ‘Haemophilus parasuis’, la bacteria que produce dicha enfermedad.

“Mediante esta vacuna se consigue la inmunidad del animal a nivel mucosa”, apunta García, quien detalla que Aquilón CyL partió de esa idea, “que no se podía llevar al mercado porque la cepa en la que se basaba tenía mucha resistencia antimicrobiana”, para sembrar todo el cepario y buscar entre ellas cuáles son libres de resistencias con el objetivo de “poder hacer la misma idea con un producto que pueda llegar al mercado”.

El proyecto se encuentra en su fase inicial, a punto de concluir el primero de los dos años con los que fue dimensionado y ya se han seleccionado cinco cepas que han sido enviadas para secuenciar el genoma completo. De ellas, se seleccionará una candidata y en la segunda fase del proyecto se desarrollará un prototipo vacunal y se hará una prueba experimental en cerdos.

Para efectuar dicha prueba se inmunizarán animales y se desafiarán, es decir, se les infectará la enfermedad. “De esta manera, habrá un grupo control y un grupo vacunado, los controles sufrirán la enfermedad y los otros quedarán inmunizados, lo que permitirá demostrar, por una serie de experimentos científicos, la seguridad y eficacia del desarrollo”, expone la project manager de la empresa.

Tal y como destaca Marta García, “las vacunas que existen de la enfermedad de Glässer son solo para el serotipo que infecta al animal, pero si aparece otro la protección no es buena y el animal enferma. Con la manera que nosotros queremos desarrollar, con una cepa no patógena de la misma bacteria que produce la enfermedad, la respuesta inmune es más inespecífica”, por lo que se trata de “una nueva forma de afrontar vacunas contra esta enfermedad que resultará muy eficaz”.

 

 

Otros animales

A pesar de que Aquilón CyL centra gran parte de su actividad investigadora en productos dirigidos a la industria porcina, también ha llevado a cabo proyectos con otros animales.

En este sentido, Marta recuerda que hace tres años se inició un proyecto, que cuenta con 2,2 millones de euros financiación europea a través de ‘Horrizonte 2020’ para ‘pymes’, que permitirá desarrollar antes del mes de octubre una vacuna contra la diarrea vírica bovina “basada en una tecnología avanzada mediante un virus de pollo al que se le incluyen antígenos de virus de vaca”.

De manera paralela, Aquilón CyL ha creado el yogur para perros ‘Yog dog’, ideado por Pedro Rubio, para el que “se aislaron cepas probióticas de mastín leonés y se fermentaron con leche de vaca” a través de la empresa Lácteas La Praderina, que hace yogures artesanales.

Finalmente, en la línea del probiótico de lechones y teniendo siempre presente el objetivo de “buscar alternativas a los antibióticos”, la empresa trata de desarrollar un probiótico para pollos. Para ello, se han buscado cepas libres de resistencias del gallo de pluma del Curueño y de perdiz pardilla, al tratarse de “animales que no sufren la producción intensiva”, y se están haciendo pruebas con pollos pequeños para ver que “tienen mejor salud que los que no lo tienen”.

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