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Atrapados en Cuzco

Tres vallisoletanos que permanecen encerrados en la ciudad peruana sin permiso para salir de su hostal y sin posibilidad de llegar a Lima reclaman su urgente repatriación

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ICAL. Marcos, Raúl y Rubén, españoles bloqueados en Perú

 

El pasado 8 de marzo, antes de que las vidas de los españoles sufrieran un vuelco con la declaración del estado de alarma por la expansión del coronavirus, tres amigos vallisoletanos emprendían cargados de ilusión un viaje de turismo hacia Perú. Son Marcos Esteban, Rubén Villanueva y Raúl Domínguez, un trabajador de una empresa auxiliar de Renault, un teleoperador y un emprendedor que regenta su pequeño negocio de hostelería en la capital.

“Cuando salimos de España no se le daba mayor importancia a la evolución del coronavirus. Los niños iban al cole, todo el mundo hacía su trabajo con normalidad y apenas había dos casos registrados en Valladolid. Nadie imaginaba que todo iba a cobrar esta dimensión. De haberlo sospechado siquiera nos hubiéramos quedado en casa”, señala desde Cuzco en declaraciones a Ical Marcos Esteban.

El pasado sábado, 14 de marzo, el mismo día en que se anunció que el Gobierno español declararía el estado de alarma, los tres vieron cómo se cancelaba su vuelo de regreso, previsto para este domingo, 22 de marzo, y en menos de 24 horas todo el espacio aéreo de Perú quedaba cerrado, tras la declaración oficial del estado de alarma allí. En ese momento el Gobierno peruano obligaba a la población al confinamiento social, imponiendo además un toque de queda desde la llegada de la noche hasta el despertar del día.

Fue así como Marcos, Rubén y Raúl se vieron de pronto encerrados en una habitación de seis metros cuadrados, con tres camas, de la cual solo podían salir para comprar comida en el supermercado, algo que además, desde ayer miércoles, les han prohibido. “Es curioso, porque solo nos lo han prohibido a nosotros, no a los locales”, afirma el primero, que asegura que están percibiendo “un cierto rechazo de la gente de aquí hacia los extranjeros, especialmente a los españoles”. “No sé si piensan que nosotros hemos traído la enfermedad, pero es visible su desconfianza y eso podría ir en aumento. Espero que no suceda, pero cuando comience a haber muertos aquí esperemos que no se dediquen a buscar culpables, porque los españoles podríamos ser su blanco”, asegura temeroso.

Ante la situación, desde hace unos días forman parte de un grupo de WhatsApp junto a otros 300 españoles atrapados en Perú (entre los cuales hay otra vallisoletana y más gente de Castilla y León). Es así como conocieron la situación de otros seis españoles a los que ayer miércoles expulsaron de su hotel en Lima. “Aquí no se andan con contemplaciones, hacen las cosas de otra manera. Por suerte dentro de ese grupo estamos todos bastante unidos y una pareja que había alquilado un apartamento a través de AirBnb les ha acogido en su casa”, señala.

Marcos indica que por el momento ellos ya han hablado con los dueños del hostal para explicarles que se quedarán hasta que se resuelva su situación, pero junto a sus compañero vive con constante frustración la “desinformación total” que están padeciendo por parte de la Embajada de España en Perú, con sede en Lima.

 

Miedo en el cuerpo

“Primero hay que llamar como unas treinta veces para que te salte un mensaje de contestador donde te dan otro número, ahí hay que llamar otras mil veces para que te respondan hasta que te atiende una peruana que te facilita una dirección de correo electrónico para que rellenes un formulario con tus datos para hacer un censo de todos los españoles que estamos en una situación similar, y establecer mecanismos de repatriación pero cuando termine la crisis. La situación parece indefinida y necesitamos ayuda, yo soy asmático y uno de mis compañeros tiene neumonía crónica, y el coronavirus afecta directamente al sistema respiratorio. Tenemos miedo, de verdad”, explica Marcos Esteban.

“Queremos irnos ya y pasar todo esto junto a nuestros seres queridos, por favor. Ayúdennos personas del Gobierno de España, del Ministerio de Asuntos Exteriores y Embajada Española en Lima, es muy importante, necesitamos su ayuda. Gracias”, recalcan en un videomensaje que está corriendo como la pólvora por WhatsApp desde hace unas horas.

Marcos no quiere “ni pensar” en qué podría suceder si la situación se prolongara, por poner un ejemplo, tres meses. “Estamos en una especie de cárcel de seis metros cuadrados, y no sé qué sucederá si uno de nosotros se pone enfermo, porque la sanidad aquí no tiene nada que ver con la española. Es muy urgente que desde el Gobierno de España faciliten que los españoles que nos encontramos en Perú podamos llegar a Lima, y que desde allí fleten un avión que nos devuelva a España. Somos como poco 300 personas que necesitan volver con sus familias, suficiente para organizar un avión que venga a por todos”, recalca.

Pese a la dramática situación que atraviesan, quieren trasladar un mensaje de aparente calma a sus familias, para “tranquilizarles y que no se preocupen”. “Ellos parece que lo han asumido bien, de la mejor manera posible, pero aunque no nos lo digan es evidente que están muy preocupados. En las conversaciones por Whatsapp todos intentamos mantener la calma, pero tienen miedo porque si nos enfermásemos la situación sería muy grave”, añade.

Marcos Esteban reconoce que no es sencillo “conseguir un avión de hoy para mañana”, ya que el espacio aéreo está cerrado, pero considera que “un país occidental, de primer nivel, como España, debería poder movilizar sus recursos para ayudar a sus ciudadanos”. “Sabemos que en España la situación es muy grave y ahora mismo se están destinando todos los recursos a paliar la propagación del virus, pero si nos pusiéramos enfermos la situación aquí sería horrible. Pedimos que nos repatrien”, se despide visiblemente preocupado, pero con esperanza.

 

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