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Casi un millar de tractores y otras mil personas colapsan las calles de Valladolid en defensa del campo

La multitud partió de Colón a pesar de que muchos de los presentes sospechaban que la movilización se pudiera anular por las recomendaciones de evitar aglomeraciones

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Casi un millar de tractores y otras mil personas a pie, según datos de la Subdelegación del Gobierno, colapsaron durante horas las calles del centro de Valladolid en defensa del sector agrario y ganadero, en línea con las sucesivas movilizaciones desarrolladas en el territorio nacional en el último mes y medio. Durante la jornada se pudieron escuchar en la voz de los profesionales agrarios las principales reivindicaciones por las que han optado por salir a las calles: “Unos precios dignos de los productos”, dado que denunciaron que perciben lo mismo que hace 30 años, cuando abonan “costes modernos”, y la reclamación al Gobierno central de una negociación fuerte de la PAC en Bruselas, la cual estará condicionada por la probable incidencia en su tramitación del coronavirus.

A pesar de que muchos de los presentes contaban ayer con la posibilidad de anular la movilización que trasladaron hoy a las calles vallisoletanas por las nuevas recomendaciones de evitar aglomeraciones, la multitud finalmente partió de la Plaza de Colón. En torno a un millar de tractores, según confirmaron a Ical fuentes de la organización y de la Policía Nacional (750 según la Delegación del Gobierno), se concentraron en los alrededores de Valladolid llegados de todos los puntos de la provincia.

De ahí, en diversas columnas y siempre escoltados por funcionarios de las policías Nacional y Local fueron llegando a las inmediaciones del Campos Grande, donde se dispusieron para circular lentamente por las calles Gamazo, Plaza Madrid, Plaza España, Miguel Íscar, María de Molina, Doctrinos y cruzar el puente de Isabel la Católica. La afección al tráfico fue importante en las calles del centro y adyacentes, con relativos atascos en algunas de las principales arterias de la ciudad, más si cabe al coincidir en hora punta.

Llegada la movilización a la Plaza del Milenio, donde se leyó un manifiesto, frente a la Delegación del Gobierno, pasadas las 13.30 horas, se concentraron los más de mil manifestantes que realizaron el trayecto a pie portando pancartas reivindicativas, a los que se sumaron posteriormente los conductores de los vehículos pesados, entre los que había no solo tractores, sino sulfatadoras y pulverizadoras, entre otros. Mientras, a los tractores se les fue ubicando desde la Avenida de Salamanca hasta la calle Mieses.

 

 

“¿Quién puede aguantar así?”

Por delante de la pancarta, lideraba la movilización Tomás González, de Santa Eufemia del Arroyo, con un carretillo en el que exponía algunos de sus productos e informaba del precio que le pagaban por ellos: lentejas o garbanzos, además de varias cebollas le acompañaban, mientras los vallisoletanos le preguntaban.

Tal y como se encuentran los lineales de los supermercados “con esto del coronavirus”, seguro que “hoy podría venderlos a tres veces más en la calle Santiago”, le comentaba un hombre desde la acera. “¡Para eso me los quedo yo!”, respondió con la sonrisa que escondía bajo el sombrero de paja.

“Queremos precios justos. Nos han subido los costes diez veces en 30 años, pero nos pagan lo mismo por lo productos. ¿Quién puede aguantar así?”, se pregunta, mientras presume de su huerta. También se queja de que la PAC “la cobra todo el mundo, está mal encauzada y se lo llevan los que no trabajan ni en el campo”, lamenta, siempre sin perder la sonrisa.

Lo mismo opina la joven Teresa Conde, hija y nieta de agricultores en Wamba: “La PAC tendría que ser solo para los agricultores y ganaderos a título principal, los que viven exclusivamente del campo si no, ¿qué sentido tiene?”, cuestiona. “Necesitamos precios justos, que es de lo que queremos vivir. Mis padres siempre dicen que les pagan lo mismo por la cebada que cuando empezaron”, comenta esta cerealista de secano.

El apoyo se dejó ver al paso de la movilización por la sede de Acor, en el Paseo de Isabel la Católica, donde una treintena de trabajadores salieron a respaldar la protesta, con un pequeño tractor que complementó la iniciativa de la cooperativa que preside Justino Medrano, presente tras la pancarta.

 

 

Allí, compartió espacio, entre otros, con los responsables provinciales de Asaja, UCCL y COAG, convocantes. El presidente de la primera de ellas, Juan Ramón Alonso, recordó que las reivindicaciones son “bien conocidas” y apeló de nuevo a la necesidad de “precios justos para no perder competitividad” y la importante negociación del Gobierno de la PAC en Europa, además de instar a la CHD a autorizar las licencias de pozos solicitados para regadíos.

Por su parte, el coordinador de UCCL, Ignacio Arias, se sumó a estas peticiones, a las que añadió la necesidad de que el sector elija a sus representantes en el territorio nacional. Recordó que en el último mes y medio las movilizaciones agrarias “han abierto telediarios” y advirtió de que éstas no cesarán “a no ser que, por salud pública, lo ordenen por motivo del coronavirus”.

Por último, el líder de COAG en Valladolid, Alberto Duque, denunció que la rentabilidad “cada vez es menor en las explotaciones”, con sectores más golpeados, como son el ovino y vacuno, y reclamó que se defienda la “calidad de los productos que se generan en España y en la UE, que cuentan con una seguridad alimentaria muy superior que el resto y no son más caros”, en lo que hizo un llamamiento al consumidor. Por último, rechazó la “criminalización” a la que se ha sometido al sector y vaticinó que, con esta línea, “los pueblos dejarán de ser como se conocen ahora, sino que terminarán convirtiéndose en caseríos, propiedad de agricultores que residan en las ciudades y vayan solo a trabajar al campo”. “Si el sector agrario y ganadero se paraliza, se paraliza todo”, auguró.

 

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