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La desazón de la estadística

Alba de Tormes (Salamanca) y Toro (Zamora) registran las peores cifras de la región en cuanto a incidencia de la Covid-19

Alba de Tormes (Salamanca) y Toro (Zamora) registran las peores cifras de la región en cuanto a incidencia de la Covid-19 con dudas sobre la naturaleza del repunte de casos

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Mientras 26 zonas básicas de salud de Castilla y León se disponen a disfrutar desde mañana, lunes, de menos restricciones de movilidad al pasar a la fase 1 de desconfinamiento, municipios como Alba de Tormes (Salamanca) y Toro (Zamora) contemplan con preocupación cómo las zonas básicas de salud a las que pertenecen aparecen marcadas en color rojo en el mapa de incidencia de la Covid-19.

La zona básica de salud en la que se inscribe Alba de Tormes, con 340 casos activos, contabilizó 120 personas enfermas en la última semana, con una ratio de 0,97 entre afectados por coronavirus y el número de tarjetas sanitarias de la zona de salud, mientras que la ZBS de Toro, con un total de 276 casos activos, registró 125 personas enfermas en los últimos siete días y una relación de 1,12 entre enfermos y tarjetas.

 

JESÚS FORMIGO / ICAL . Centro de salud de Alba de Tormes

 

La estadística, publicada en la página web oficial de la Junta de Castilla y León sobre la situación epidemiológica del coronavirus en la Comunidad autónoma, no contabiliza los casos de personas que han dejado de tener síntomas compatibles con Covid-19 e incluye, desde el pasado 14 de marzo, a los pacientes con sospecha clínica de enfermedad.

En la villa ducal de Alba de Tormes reina el silencio en sus calles y son pocos los que se atreven a caminar por ellas a primera hora de la mañana. Al Centro de Salud llega algún paciente para ser atendido, pero la mayoría lo hace por teléfono. Así lo explica la médico responsable, Lourdes Melón, quien afirma que en esta última semana “no hubo ningún caso nuevo de coronavirus positivo en la consulta”, por lo que remarca que “no es real la sensación de rebrote en este municipio”.

Melón señala a Ical que, en la última semana, se hicieron test de anticuerpos de forma masiva a todos los pacientes asintomáticos en residencias y se vio que “muchos de ellos han pasado la enfermedad de forma asintomática”, sin embargo, en el registro de datos figuran como “enfermedad de coronavirus recientes pero sin serlo necesariamente”. Por ello, señala que “no es cierto que se hayan visto muchos pacientes nuevos de Covid”, sino que al hacer los test se detectaron anticuerpos en gente que está bien y que han pasado la enfermedad. En ese sentido, apunta que “tampoco son test que discriminen entre si la infección es reciente o pasada”.

Por su parte, Lourdes comenta que al paciente cuando llama se le pregunta la fecha de inicio de algún síntoma y ejemplifica en sus declaraciones que “si esa fecha es del 20 de marzo y la prueba detecta anticuerpos positivo, casi con toda seguridad ese anticuerpo sea de inmunidad”. De este modo, sostiene que si a todos los albenses se les efectuaran las pruebas, “casi con toda seguridad muchos daríamos positivo”, porque se cree que “mucha población ha pasado la enfermedad de manera asintomática”.

 

“Sin bajar la guardia”

Ante estos datos, los sanitarios del Centro de Salud de Alba de Tormes comentan que “la población está más asustada por la información inexacta que reciben”. “Los vecinos llaman por teléfono y confían en lo que detectan los especialistas y se tranquilizan”. Por su parte, intentan que la gente cumpla las normas pero sin alarmarse. “El hecho de cuidarse no implica que haya que estar alarmado, pero hay que hacer las cosas bien”, insisten. “Con calma y sin alarmarse, pero sin bajar la guardia a nivel de cuidados y precaución”.

 

JESÚS FORMIGO / ICAL. La alcaldesa de Alba de Tormes Concepción Miguélez

 

Los sanitarios de Urgencias también remarcan que el hecho de que se permita salir “es un paso, pero no quiere decir que hayamos superado el virus, es una fase más” e inciden en que “el virus no desaparece del ambiente de inmediato como muchos creen, hay que mantener la precaución”.

Por su parte, la alcaldesa de Alba de Tormes, Concepción Miguélez, destaca que, aunque hay unas cifras reales como las que ofrece la Junta de Castilla y León, “en realidad, no ha habido casos nuevos y estamos mucho mejor que hace unas semanas”. Apunta también que la alta tasa de positivos se da por los test realizados a residentes y personal sanitario de residencias. “Y lo que antes se conocía sin test y era un posible, ahora es Covid confirmado”.

La regidora relata cómo en algunas residencias “lo han pasado muy mal” pero, en este momento, “casi todos están ya asintomáticos y no hay nadie de personal confirmado, por lo que la situación es bastante buena”. Asimismo, alaba el confinamiento de los vecinos que lo han respetado e insiste en que “no se conocen nuevos núcleos familiares positivos en la última semana”.

 

Miedo precoz

Miguélez dice que “el miedo se tuvo hace 15 días, antes de las medidas” aunque, después de la relajación en las salidas de la población, “se ha notado menos”, lo que también ha alertado a los Servicios de Protección, que insisten en que “no estamos libres aún, porque no hay test para toda la población y no se conoce el alcance”.

Desde el Consistorio, indican que, en la medida de lo posible, se desinfectan a diario los espacios más frecuentados como la farmacia o el banco y se dota de medidas de protección hasta “donde ha llegado el mercado”. Concepción Miguélez agradece también la solidaridad de los vecinos por las donaciones de mascarillas y también las de varios establecimientos que donan comida y suministros para las familias más necesitadas.

Mientras, la Plaza Mayor de Alba sigue casi vacía y en una de las pastelerías que se ubican allí, su dependienta asegura que “la sensación es complicada”. “Hay gente que tiene mucho miedo y otros que actúan como si no pasara nada”. “A unos los ves todo el día de un lado para otro cuando no está la Guardia Civil, mientras otros no quieren salir de casa porque tienen mucho miedo”. En el funcionamiento del negocio esta crisis sanitaria “se ha notado mucho”.

Así, relata cómo hay días en los que solo entran “los cuatro habituales a por el pan” y otros más concretos como a principios de mes en los que “la gente hace compras más grandes, pero por regla general no hay mucho movimiento”. Si bien, apunta que a ciertas horas como las permitidas para pasear “hay mucha gente que no respeta las distancias y se pararía a hablar”.

A su juicio, esta vecina aboga por “mostrar la situación real, porque uno tiene la sensación de que solo se muere gente mayor, y por desgracia sabemos que también el virus se ha llevado a jóvenes sin patologías”. Además, dice que al no ver imágenes de ataúdes como en otras ciudades, “psicológicamente para muchos no pasa nada”, pero desde su punto de vista, “la población respetaría mucho más si conocieran los datos reales”.

 

 

Llamamiento

En el municipio zamorano de Toro, la estadística se antoja lejana para el ciudadano de a pie, que muestra preocupación por la salud al tiempo que vislumbra las dificultades económicas que se avecinan. Mientras, el alcalde hace un llamamiento a la responsabilidad por parte de la ciudadanía. “El rojo lo tenemos en el concepto de siete días, con 99 pacientes y una incidencia del 0,89 en función del número de tarjetas sanitarias. Es algo extraño. Ninguno somos expertos sanitarios y debemos hacer caso a las autoridades sanitarias porque no tenemos capacidad para discriminar la información válida de la que no lo es”, señala a Ical el alcalde de Toro, Tomás del Bien. “Hay mucho experto de sofá y de redes sociales pero debemos ser serios. En el caso de Toro, ha habido una incidencia importante en la última semana, con un número de casos superior al de semanas anteriores. Puede deberse a que se están haciendo más test y se reportan más positivos y que se incorporan los sospechosos con algún síntoma”, calcula.

En cualquier caso, el regidor advierte de que “es preciso cumplir a rajatabla” las medidas restrictivas decretadas con el Estado de Alarma. “Todavía hay grupos que no las cumplen. No se puede quedar con un amigo para pasear ni reunirse con los familiares y hay gente que lo hace, con el riesgo de favorecer los contagios. Ya llegará el momento de ver a tus seres queridos”, recalcó.

Del Bien comenta que la actividad en la comarca ha sido mayor que en otras zonas debido a que el sector primario tiene una gran presencia en la comarca de Toro, “que abastece a los supermercados y que no ha parado”, con fábricas de embutidos, conservas, galletas, quesos y azúcar, entre otros productos, además de numerosos recolectores. “Es una situación realmente complicada y es cierto que se está fallando y acertando. No hay otra solución más que ensayo y error. Yo tengo muchas responsabilidades como alcalde y no puedo imaginar cómo será estar en el pellejo de quienes gestionan todo esto desde los ámbitos nacional y regional. Desde el punto de vista sanitario, es dificilísimo”, reconoce.

En este sentido, el regidor hace hincapié en las modificaciones de ordenanzas que será necesario hacer para “intentar paliar los daños” que la crisis sanitaria provoca en el comercio, las pymes y las familias. “Los que habían aprobado el Presupuesto, lo van a tener que cambiar y los que no, tendremos que hacer modificaciones”, rubrica.

Por su parte, el diputado provincial de zona de Toro, José Luis Prieto, expresa su “preocupación” por los datos estadísticos pero también muestra sus reservas respecto al significado real de los datos. “Estos signos, que suponen gravedad, preocupan pero también hay que conocer algo más. No sé si los datos son fruto de haber hecho más test o si hay un repunte real de casos. No soy una autoridad sanitaria con una opinión basada en un hecho científico pero todo esto me preocupa y me gustaría saber exactamente qué pasa en realidad”, indica. “Si esto se ha producido porque no se han respetado las normas de seguridad individual, haría un llamamiento a la población, pidiendo más responsabilidad. Ahora hay que tener todavía más cuidado y estar más pendientes”, insiste.

 

“Contradicción humana”

El tinte preocupante de las estadísticas contrasta con la vida cotidiana en el municipio toresano y, posiblemente, con el anhelo colectivo de recuperar cierta sensación de seguridad. “Por una parte, veo lo que se nos dice, que estamos en zona roja, con muchos contagios, y, por otra, veo que, desde que se empezaron a aplicar medidas de desconfinamiento, se tiende a la normalidad, quizá con demasiada rapidez”, considera Roberto Castaño, director de Pagos del Rey Museo del Vino. “Observas que mucha gente está en la calle, en los bancos de las plazas, paseando, incluso en grupos. Hay un gran contraste entre lo que se ve por la calle y las cifras. Parece que la contradicción humana hace que estemos preocupados pero que, al mismo tiempo, nos cueste acatar las medidas y quedarnos en casa todo lo posible”, subraya.

 

JESÚS FORMIGO / ICAL . Centro de salud de Alba de Tormes

De todas formas, Roberto Castaño intuye que parte de esa “contradicción” se debe a que los habitantes de la zona están “casi más preocupados por la situación económica que por el virus en sí” y a que ver cerrados los bares, los restaurantes, los hoteles y muchos negocios, dirija los pensamientos hacia un futuro cercano, en vez de hacerlo haci las acciones cotidianas. “Debemos aprender todos a responder con responsabilidad ante una situación global en la que repercute cada acción individual”, sentencia.

 

De la “romería” a la responsabilidad

La percepción social de los efectos de la pandemia es muy desigual pero mucha gente coincide al reconocer cierta relajación en momentos puntuales de las pasadas semanas. “Desde la semana de Villalar, ha habido un par de días que esto pareció una romería pero, la verdad, en estos días he visto a la gente muy ordenada y organizada, en general. Vemos que buena parte de nuestros clientes compra para quince días En nuestro caso, hemos ido durante todas estas semanas de la tienda a casa y de casa a la tienda”, asegura Rosa Tejeda, que regenta con su marido, Fernando Caballero, Frutas Fernando. “Un día, me llamaron mi madre y mi suegra para que les hiciera la compra y fue la primera ver que fui al supermercado. Tuve la sensación de que estaba haciendo algo que no era correcto, aunque lo fuese”, describe.

“La sensación real es de miedo porque ser autónomo y estar de cara al público es estar más expuesto. Bajamos a nuestro trabajo y siempre pensamos que a ver si hay suerte y podemos seguir trabajando”, desea.

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